RD, un paraíso para Odebrecht



Que la constructora Odebrecht, pieza clave en el caso ‘Lava Jato’, trasladara en 2014 (a mitad del gobierno de Danilo Medina) su departamento de sobornos a nuestro país no fue fortuito, ni fruto del amor de Marcelo a estas bellas tierras.

Lo cierto es que esa empresa mafiosa trasladó a República Dominicana su Departamento de Operaciones Estructuradas (sobornos), “debido a la seguridad que le ofrecía el país para este tipo de operaciones”, según confesó el propio Marcelo Odebrecht ante el Tribunal Federal Suprema de Brasil.

“A Marcelo Odebrecht le preocupaba la seguridad empresarial para realizar las operaciones de soborno, y República Dominicana le aseguraba eso”, reza el documento.

Y se sintió más tranquilo cuando el departamento de sobornos fue trasladado a Santo Domingo en el segundo semestre de 2014, por lo cual los ejecutivos Luiz Eduardo Soares y Fernando Migliaccio viajaban todas las semanas desde Miami a Santo Domingo para desde aquí coordinar sus operaciones.

Ni al más tonto se le ocurriría pensar que esa seguridad que el país le ofrecía a Odebrecht para realizar sus operaciones no le era dada por ser parte de una isla en el Caribe, ni a que las vetustas murallas de la ciudad de Santo Domingo fueran un valladar invulnerable para los piratas, sino todo lo contrario: aquí tenía socios al más alto nivel que le garantizaban realizar tranquilamente sus sucios negocios.

Mucho antes de que surgieran cuestionamientos a su empresa, la tercera más grande del mundo, Marcelo Odebrecht ya se movía por aquí como “Pedro por su casa” y así lo vimos con frecuencia en las inauguraciones de obras al lado de Leonel, sonriente junto a Díaz Rúa, y ganando contratos al granel, además de lograr adendas en el Congreso que multiplicaban el presupuesto original en cada obra, aún violando las leyes.

De modo que aquí Odebrecht se movía como pez en el agua, codeándose con los más influyentes: los ministros de Obras Públicas, senadores y diputados, líderes de partidos, hasta el propio Palacio Nacional. No es casual que uno de sus alfileres, Joao Santana, “el hacedor de presidentes”, fuera el principal asesor de campaña del presidente Danilo Medina.

Era un esquema tan perverso como efectivo: Odebrecht repartía sobornos para obtener obras que luego sobrevaluaba y, finalmente, de ese dinero extra se financiaban, a través de terceros (léase aquí Joao Santana, su mujer Mónica Moura u otros personeros) las campañas de sus cómplices políticos, que a su vez le garantizaban nuevos contratos… y así sucesivamente.

Pero como no hay crimen perfecto, la bomba estalló en Estados Unidos, donde la empresa admitió haber pagado al menos 788 millones de dólares en sobornos en 12 países para la obtención de contratos.

Y según Odebrecht, en República Dominicana repartió unos 92 millones de dólares en sobornos entre políticos y funcionarios gracias a lo cual obtuvo ganancias por más de 163 millones de dólares.

Pero ¿quiénes fueron los diputados, senadores y funcionarios que recibieron los sobornos? La sociedad dominicana debe saber esos nombres y las autoridades están en la obligación de revelarlos.

Así sabremos, por fin, quiénes ayudaron a hacer de República Dominicana un paraíso para Odebrecht y su tinglado mafioso.

Y ese, ese debe ser el inicio del fin de la impunidad.

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