Miércoles, 20 de junio, 2018 | 4:43 am

¿Quién puede con el macho dominicano que mata?



Aparentemente nada ni nadie. Juan Rufino Morel, Sandy Valdez Florimón, Eddy Capellán, Jaime Santana, Jovanny De Jesús Hilario, Domingo Ramos. Estos son los nombres de los asesinos de siete mujeres en menos de 72 horas. Uno de ellos, Sandy Valdez Florimón, mató dos en Dajabón. A estos nombres le sumamos el de Elvin Díaz que mató y violó a una niña de ocho años.

Ya hoy, esas siete mujeres asesinadas no son portada. Ya hoy, no se habla de ello. Es que también estamos normalizando esta violencia. Tristemente.

Algo desesperanzador es el silencio, la indiferencia del Gobierno: ninguno de sus estamentos responsables, ha dicho esta boca es mía. Nadie quiere hablar de esta papa caliente, nadie quiere hablar porque temen poner en evidencia que lo que se está haciendo hasta ahora, ha sido en vano. Y es que, mientras se siga haciendo lo mismo, los resultados serán los mismos.

Y ni qué decir del silencio de Danilo Medina que sólo habló de feminicidio en agosto pasado cuando leyó lo que le escribieron.

La violencia en República Dominica es estructural. Este es un país violento. ¿Un indicador? Fíjese cómo se conduce. Esta violencia llega con los españoles ¿quién violó y maltrató a las indígenas? ¿Quién violaba a las esclavas? ¿Quiénes llevaron al suicidio colectivo a los primeros pobladores de esta isla?

El macho dominicano lleva esta violencia en sus genes. En este país, el machismo es algo cultural y, aunque a algunos nos duela y otros se sorprendan, aún hay millones de dominicanas y dominicanos que ven como normal que el marido le pegué a la mujer. Muchos de éstos dicen “ella se lo buscó”. Y estos pensamientos, estas creencias, no se enfrentan con planes que miran hacia los números, no.

Señor Presidente Danilo Medina: es con la educación en la no violencia en escuelas, en liceos y universidades, que hay que trabajar para lograr cambios de pensamientos y por ende de conducta entre dominicanos y dominicanas; es que son los psicólogos sociales y clínicos, es que son los sociólogos, historiadores los profesionales llamados a estar creando las estrategias a implementarse de manera transversal en todos los programas educativos desde las escuelas ubicadas en la localidad más lejana de Santo Domingo hasta las del polígono central.

Señor Presidente es trabajando en el cambio de cultura, que vamos a lograr los cambios. No con programas de prevención. Si fuera así, Sandy Valdez Florimón, quien tenía orden de alejamiento por agresión, no habría asesinado a Griselda y a su amiga Anabel. En ese momento que fue a asesinarlas, no había ninguna autoridad para impedirlo, y así es en la mayoría de los asesinatos.

Para mí esto evidencia que para cambiar la realidad no bastan programas y números para estadísticas. Para mí, si un gobierno quiere de verdad cambiar la forma de pensar de un país respecto de un tema, debe trabajar en un cambio de cultura.

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