Domingo, 9 de diciembre, 2018 | 10:05 pm

¡Qué tabaná!



Nada refleja mejor el desorden y falta de autoridad, que padecemos hace décadas, que la soberbia galleta y los palos que un “activista choferil” –por llamar de algún modo al perpetrador— propinó a un coronel de la Policía esta semana en San Francisco de Macorís, en medio de un desorden callejero.

El vídeo viral muestra cuán silvestre y poco ortodoxo era el comportamiento policial, con oficiales y reclutas mezclados en algarabía con los manifestantes.

El jefe de la Policía alega que “acechao cualquiera da a otro”, pobre excusa ante el descontrol de los agentes frente al tumulto.

Peor quizás que la “tabaná” que padeció el agolpeado oficial fue la cobarde reacción de más de una docena de otros policías incapaces de detener ni responder con adecuadas técnicas y fuerza legítima ese ataque al superior y la autoridad.

Los policías están tan acostumbrados a ser socios de delincuentes –desde los famosos “puntos” hasta la flagrante impunidad de motociclistas en semáforos— que quizás no esperaban ese tablazo.

¿Escarnio? Qué va… ¡Una chercha grisácea!