¿Qué nos depara la suerte?



Durante los últimos días me vi obligado a guardar cama, aquejado por malestares de salud que no le deseo ni siquiera a mi peor enemigo (si lo tuviera).

Pero lo peor no fueron los fuertes dolores físicos que hube de soportar, sino la sensación de impotencia que se apoderó de mí al tener que leer y releer las crónicas relativas a sobornos, mentiras, inseguridad ciudadana, corrupción e impunidad que se repiten una y mil veces sin que a ninguno de los políticos que nos gobiernan parezca importarles un comino.

Son cada vez más los convencidos de que nos acercamos a un colapso social de grandes dimensiones. Ojalá estemos equivocados y no tengamos que volver a los pasados años de una dictadura encabezada por algún guardia que aparezca como salvador de la Patria.

De ser así, prefiero volver a mi lecho de enfermo y esperar tranquilo lo que la mala suerte me depare. Cualquier cosa será mejor que retroceder.

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