Martes, 17 de julio, 2018 | 12:51 am

¿Qué es racismo? (I)



 

Es enseñar a los niños que hay “pelo malo” y “pelo bueno”, y que no puedan ir a la escuela tal y como son. Las mujeres gastando fortunas y sufriendo el derrizado solo para cumplir un estándar impuesto.

La joven que no puede ir al trabajo con su pelo crespo natural y hasta la cancelan si se lo deja, o nunca la emplean.

Los jóvenes no admitidos en discotecas y bares por su color de piel; que los vigilan de más en el banco y la policía los para en la calle, pero al muchacho blanquito no.

La joven de rasgos gruesos que no contratan para la recepción en la empresa, a pesar de su brillante currículum, pues prefieren alguien de  “rasgos finos”.

El retrato de Duarte que se inventaron en 1892, con pelo rubio, ojos azules y perfil romano, como si su rostro real no mereciera respeto.

Es que solo un mulato haya sido electo presidente en 100 años y que, cuando un negro quiso serlo, no lo dejaron dizque por “haitiano”.

La publicidad hecha casi solo con modelos blancos, pues el negro no es “aspiracional”. 95 % de fotos de gente casi aria en las revistas sociales.

El joven distinguido, hijo de francés o norteamericano, que va a un colegio bilingüe y habla el idioma de sus padres, pero cuánto molesta el joven bateyero hablando el créole que aprendió de su abuelo cañero.

Es el Fiscal General de EE. UU. diciendo: “casi nadie de República Dominicana viene aquí porque tenga aptitudes que nos beneficien”.

El disparo que mató a la compatriota Lucrecia Pérez en Madrid, 1992, por morena y oír bachata tan alto.

Los dominicanos asustados en España por lo que hizo Ana Julia Quezada, que en las redes sociales es condenada por ser una “Puta negra de mierda”.

Son los más de 100 mil jóvenes despojados de sus documentos y derechos solo porque sus padres son de una nacionalidad indeseada.

El joven que detuvieron en el Metro y lo interrogaron en una oficina porque “no parece de aquí”. La joven que, como es negra y su apellido es “raro”, ya “no es dominicana”.

Decirle a la gente de San Pedro que el gagá y los palos no son “música dominicana”, mientras el 12 de octubre se festeja con vino caro español.

Los linchamientos en Moca, Santiago, Pedernales donde, por los crímenes de unos pocos, se ataca a poblaciones enteras de gente inocente, causando terror y angustia sin distinciones.

Duarte no enseñó a odiar ni a discriminar, sino a querer un país libre, justo y civilizado. Así dijo él en dos frases memorables: “Nada hacemos con estar excitando al pueblo y conformarnos con esa disposición, sin hacerla servir para un fin positivo, práctico y trascendental” y “Los blancos, morenos, cobrizos, cruzados, marchando serenos, unidos y osados, la Patria salvemos de viles tiranos, y al mundo mostremos que somos hermanos”.

El racismo daña y mata. Somos muchos más quienes queremos una sociedad libre de ese mal.

Matías Bosch, primer vicepresidente

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