Miércoles, 21 de noviembre, 2018 | 10:23 am

Qué es la sordera súbita y por qué hay que tener cuidado con los resfriados

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El presentador de la BBC Lewis Vaughan Jones no se alarmó cuando hace unos meses dejó de oír en su lado izquierdo a raíz de un resfriado.

Lo consultó con dos doctores, que tampoco lo alarmaron ni lo investigaron más y se fue a casa.

Pero este británico de 36 años, que nunca había tenido ningún problema de oído, se quedó “en shock” cuando al poco tiempo volvió al hospital y le dijeron que su pérdida casi total de audición era permanente e irrecuperable.

No había nada que hacer.

Según le explicó Jones a la propia BBC, los médicos le dijeron que no solo su tímpano había dejado de trabajar a causa de la infección, sino que además su nervio auditivo, que conecta el oído con el cerebro, “se había rendido”.

Lo que sufrió el presentador fue una sordera súbita, cuyo nombre técnico es hipoacusia neurosensorial súbita.

Esta sordera de más de 30 decibeles aparece en menos de72 horas y se da en pacientes que no presentan antecedentes previos con la audición, normalmente de más de 40 años.

Una pérdida de audición de 30 decibeles haría, por ejemplo, que una conversación normal se escuche como si fuera un susurro, según informa el Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos (NIDCD, por sus siglas en inglés).

Normalmente afecta solo a un oído y las personas que la sufren pueden sentir mareos o vértigo, o escuchar un ruido o silbido permanente en el oído, conocido como tinnitus.

Además de la pérdida de oído, Jones empezó a escuchar un ruido permanente y agudo que describe como muy desagradable.

Contó Jones que esa noche tras el diagnóstico, cuando se acostó en la cama y sintió el pitido con toda su fuerza pensó que sería insoportable la vida así y temió que no podría volver a trabajar como presentador de TV.

Causas desconocidas

En realidad en la gran mayoría de los casos de sordera súbita no se logra identificar la causa del problema: el origen solo se establece en el 10-15% de los pacientes, según datos del NIDCD.

Por otro lado, hay muchas causas que la puedan explicar:

  • infecciones
  • una lesión o traumatismo en la cabeza
  • enfermedades autoinmunitarias
  • medicamentos ototóxicos, que dañan las células sensoriales del oído interno
  • un tumor benigno o maligno que afecte al nervio que conecta el oído con el cerebro
  • enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple
  • otros trastornos del oído interno, como la enfermedad de Meniere
  • problemas vasculares o de circulación de la sangre
  • de causa desconocida

Para confirmar el diagnóstico de la sordera súbita lo primero que hacen los doctores es realizar una audiometría tonal, con la que se puede confirmar si la pérdida auditiva es de tipo neurosensorial o no: es decir, si el sonido no llega al oído interno, debido, por ejemplo, a una obstrucción en el oído, o si sí que llega pero el oído no puede procesar el sonido que llegó debido a un problema con el nervio auditivo, que es algo más grave.

Los doctores puede realizar otras pruebas adicionales para tratar de establecer la causa, aunque en pocas ocasiones lo logran.

Hay quien nunca recupera el oído que perdió

Lo que los especialistas recomiendan hacer ante un caso de sordera súbita, es iniciar el tratamiento lo antes posible después del diagnóstico, incluso aunque se desconozcan las causas.

Normalmente eso incluye la administración de corticoides sistémicos por vía oral y a veces de corticoides intratimpánicos, mediante inyecciones, para bajar la inflamación en el oído.

Según el instituto estadounidense NIDCD aproximadamente la mitad de los pacientes con sordera súbita recuperan parcial o totalmente el oído de manera espontánea a la semana o dos de haberlo perdido. Algunas, de hecho, nunca llegan a buscar ayuda médica.

Pero para algunos pacientes, como Jones, esa pérdida auditiva se vuelve permanente y necesitan empezar a usar prótesis o implantes.

Entre los factores que no favorecen la recuperación de una sordera súbita está la edad, siendo los pacientes más jóvenes y los de más edad los más vulnerables a la hipoacusia, el retraso en el inicio del tratamiento, y la severidad de la pérdida auditiva.

¿Cómo saber cuándo pedir ayuda por un resfriado?

En el caso de un resfriado o una gripe, la misma infección que te da otros síntomas puede afectarte al oído, causando una inflamación alrededor del nervio que transmite las señales auditivas al cerebro.

Esa inflamación comprime temporalmente al nervio, y causa pérdida de audición. Pero si esa pérdida no se trata, puede volverse permanente.

Cuando los nervios están comprimidos es como si se estuvieran ahogando, literalmente se van muriendo, y si el problema persiste se puede volver irreversible, que es lo que le ocurrió a Jones.

La diferencia entre una sordera neurosensorial súbita y una pérdida auditiva habitual asociada a una gripe o a un resfriado está en que la primera aparece de repente y afecta gravemente al oído, es peor que simplemente sentir cierto bloqueo o notar los sonidos como amortiguados.

Asimismo, si la pérdida auditiva persiste después de dos días se debe consultar con un médico. La sordera súbita es una emergencia médica.

Hace unas semanas Jones volvió a presentar el noticiero en el canal internacional de la BBC por primera vez desde su diagnóstico.

Lo logró gracias a una prótesis en el oído, a la que todavía trata de acostumbrarse, porque amplía tanto los sonidos y su propia voz que le causa cierta distorsión y un sobrestímulo sensorial.

“Dicen que el cerebro aprende a adaptarse”, dijo, asumiendo que le tomaría unas 6 u 8 semanas acostumbrarse a su nueva vida.