Miércoles, 15 de agosto, 2018 | 11:53 am

¿Qué es el socialismo?



Reconozco de entrada que el mejor título para este artículo sería qué entiendo por socialismo, pero al titular se busca cazar lectores y confieso esta mala fe de entrada.

Comencemos señalando que no son necesariamente socialistas los gobiernos que se definen como tales. Una cosa es como se definen y otra lo que son. Ejemplos: no son socialistas ni Venezuela, ni Nicaragua, eso es muy evidente, las razones vienen adelante.

¿Qué no es el socialismo?

No lo es la economía centralizada y mucho menos la estatizada. No es socialismo la anulación de la democracia, pero eso no implica adoptar los modelos “democráticos” que están al servicio del gran capital, como es el caso de Estados Unidos. No es socialismo el gobierno de partido único, ni aquellos que manipulan las elecciones. Todo esto que indica implicaría una evaluación histórica de la Unión Soviética y las llamadas democracias populares de Europa del Este. No es socialista Cuba, por más que usen esa palabra en todas sus definiciones.

El socialismo es en primer lugar la democratización de la sociedad en todos sus ámbitos, tanto a nivel legislativo, como en términos prácticos.

Es apoderar a la sociedad en la toma de las decisiones fundamentales para el desarrollo económico, político y social del Estado. Aunque parezca contradictorio el socialismo demanda una economía de mercado real, que no favorezca el enriquecimiento de pequeños grupos en base al monopolio o la manipulación desde el Estado para favorecer intereses locales y foráneos que únicamente buscan el poder de plutocracias financieras.

El socialismo indudablemente debe buscar extender al mayor nivel posible el acceso a una educación de calidad en todos los niveles y para todos los habitantes que viven en la nación. Es la educación de calidad la que permite romper el ciclo de la pobreza y emancipa a los individuos y las familias.

El socialismo debe brindar acceso a los mejores servicios de salud posible, preventivos y curativos, para toda la población. La salud no puede ser un “negocio”, es un servicio público. El mejor indicador del rumbo socialista de un gobierno es la erradicación de la pobreza y el acceso de todos los hombres y mujeres a la toma de las decisiones que les concierne. Tanto el populismo como la corrupción pública y privada son antagonistas del socialismo.

El socialismo es a la vez una intuición y un proyecto. Parte del reconocimiento de que todo modelo político, económico y social está históricamente determinado y por tanto es provisional en el tiempo. Que el capitalismo se articula en torno a la codicia y por tanto hay que construir una sociedad, una economía y un sistema político cuyo fundamento sea la solidaridad entre los seres humanos.

No se trata de destruir el capitalismo, sino superarlo, su destrucción seguro llevaría a formas precapitalistas de organización política y económica, como hemos visto que ocurrió en muchos casos en el siglo XX. En cambio la superación del capitalismo conllevaría preservar y desarrollar los grandes logros de dicho sistema y crear nuevas formas de ordenamiento social que impulse la libertad, la participación, el bienestar y el respeto a la dignidad del ser humano.

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