Prórroga lamentable



El papel que juega la Comisión del Sistema Dominicano para la Calidad resulta vital para la salud del pueblo dominicano.

Sobre todo tratándose de un país con altos índices de importación de productos extranjeros, y que forman parte de la canasta familiar.

De manera que hay que darle seguimiento a un preocupante proceso de “flexibilización” del Gobierno en toda la agenda de importación.

Proceso que incluye una línea de productos lácteos, sector donde hay quejas de que ciertos productos no cumplen con los estándares de calidad e inocuidad requeridos para ser comercializados y consumidos en el país.

Diciembre es un mes de alto consumo. Mucha de esa mercadería, fruto de la demanda, desaparece como por arte de magia de los negocios que venden comestibles.

De manera que preocupa el periodo de gracia que autoriza -a partir del 15 de enero- para empezar los operativos de decomisos en puertos, aeropuertos, pasos fronterizos y establecimientos comerciales de todos los productos que no cumplan con las especificaciones que establecen las leyes.

La Comisión del Sistema Dominicano para la Calidad debe trabajar, conjuntamente con otros organismos y oficinas conexas, que tienen el compromiso de preservar los derechos del consumidor.

Sobre todo, cuando se trata de productos de alta demanda y con una vida breve para ser consumidos, como es el caso del queso, el yogurt y otros lácteos derivados. Esperemos resultados.

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