Promese se tecnifica para tener más controles administrativos

Director de la entidad dice implementan programa piloto les permitirá tener una supervisión

Dice que no va a permitir que un programa que beneficia  a la población sea desnaturalizado.
Dice que no va a permitir que un programa que beneficia a la población sea desnaturalizado.


Santo Domingo.-La falta de controles y una plataforma tecnológica que intercomunique a las Farmacias del Pueblo ha provocado pérdidas millonarias incalculables al Programa de Medicamentos Esenciales (Promese/Cal), afirmó Antonio Peña Mirabal, director de la entidad.

“Si no hay control, yo entiendo que se habrán perdido millones de pesos del Estado dominicano”, dijo el funcionario, quien lleva menos de un año en la posición.

Explica que la carencia de registros abre brecha para la discrecionalidad en las ventas en efectivo en las denominadas “farmacias del pueblo”, lo cual no permite tener una certeza absoluta de que todos los recursos que generan vayan a las arcas del Estado.

“Imagina una empleada en cualquier ciudad del país vendiendo en efectivo, que se le presente la situación de un hijo en una tarde, no quiera usted creer que no le va a echar mano a eso, porque ya lo hemos descubierto. Eso es una gran debilidad administrativa que encontré”, narra.

Para resolver esta situación, entre otras que hay en la entidad, la Dirección Tecnológica de Promese desarrolló una aplicación que está en ejecución en 40 farmacias de la red como parte de un plan piloto.

Este se está implementando en las farmacias que están dentro de los hospitales Arturo Grullón y José María Cabral y Báez, de Santiago de los Caballeros; el Juan Pablo Pina, en San Cristóbal; en el de Taiwán, en Azua, y en el hospital docente Padre Billini, del Distrito Nacional.

Manifestó que al implementar el sistema, farmacias están ahora reportando hasta más del doble. Puso como ejemplo una farmacia que antes reportaba ventas por unos 87 mil pesos, ahora reporta alrededor de 200 mil.

Planes

Peña Mirabal pretende que antes de que se acabe el año las 300 Farmacias del Pueblo puedan estar interconectadas a esta red. Ya hicieron una licitación para comprar todos los equipos tecnológicos que se requieren, lo cual representa un impulso que garantiza tener registrada el 80 por ciento de las compras de Promese.

“Estamos haciendo auditorías y vigilancia permanente”, dijo el funcionario.

Aclara que no van a permitir que un programa que beneficia a la población del país sea desnaturalizado por personas desaprensivas.

Peña Mirabal señala que esa entidad también tenía un cuerpo de inspectores para las Farmacias del Pueblo, que era juez y parte del tema, “por eso no se descubría” el engaño.

Indica que han descubierto fraudes desde cien hasta el millón de pesos en una farmacia.

“Cuando evalúa los precios a que nosotros vendemos los productos, que van desde los 50 centavos una pastilla, para tu acumular un déficit de un 1 millón de pesos en una entidad es porque esa práctica es de mucho tiempo”, indicó.

Optimizar los recursos

El funcionario afirma que esa entidad atraviesa por una reingeniería profunda. Narra que a su llegada lo primero que hizo fue mudar las oficinas ubicadas en un edificio de la Prolongación 27 de Febrero hacia el complejo de la Ciudad de la Salud, la cual se localiza en la avenida Charles de Gaulle.

El lugar donde estaba ubicada anteriormente esta entidad no era el más apropiado, ya que estaba en medio de un mercado

“Al llegar ahí se nota una contradicción de lo que es medicamento con este mercado. Desde mi oficina, se escuchaban las peleas de gallos, la bachata, todos los merengues, pleitos que se producían ahí”, detalla.

Dice en tono jocoso que a veces compraba mercancías en ese mercado para llevar hacia el Cibao.

Viven en Santiago

“Mi familia está en Santiago. Nunca he traído mi familia a la Capital; yo vivo solo en un apartamento, así que los viernes nos reunimos”, explica el director de Promese Call.

Una cultura arraigada de medicarse

Normis Sánchez Ureña, directora de las Farmacias del Pueblo, dijo que mantienen una constante capacitación de su personal por el uso racional que se debe tener con los medicamentos.

Sostiene que no solo en estas centros estatales se observan a personas que compran grandes cantidades de medicamentos, también ocurre a nivel privado.

“Existe una cultura muy arraigada en la población de automedicarse”, destaca.

Indica que sale más fácil ir a la farmacia a preguntar qué se requiere para tal o cual enfermedad que le aqueja que ir donde un médico.

A manera de regular esa práctica, en los puntos de ventas se les requiere la receta siempre que el caso lo amerite.

Agrega que las ventas de todos los productos tienen un tope y aquellos empleados que rompan las normas pueden ser denunciados ante la entidad.

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