Viernes, 21 de septiembre, 2018 | 3:35 pm

Primer empleo



Todavía es costumbre de las autoridades, en diversos escenarios y fechas importantes, decir que la juventud es la esperanza del país, que los jóvenes constituyen el mejor activo con que cuenta la nación, que representan el futuro y, más aun, que sobre sus hombros descansa el desarrollo del país en las próximas décadas.
En el plano de la realidad, sufrida en carne propia, ¿cuál es la situación que vive un joven en la República Dominicana? Para una inmensa mayoría se resume en haber terminado una carrera universitaria, con la esperanza marchita, ya que pasan los años y no logra insertarse en el mercado laboral.

Muchos de esos jóvenes ven en este día otro más de sus vidas. Otro día que transcurre llevándose por delante sus sueños, sus más caros anhelos de darle a su familia la oportunidad de una mejor calidad de vida.

El sector laboral formal no crece. En cambio, crece, de espaldas a las estadísticas y las políticas de incentivo, el ejército de trabajadores informales, los que por su labor y trabajos en calles y avenidas del país no son dignos de ser llamados emprendedores, lo que realmente son, porque no llenan los esquemas que, modernamente, tiene esa palabra.

Todo indica que el plan de políticas del Estado para hacer realidad el sueño del primer empleo necesita ajustes, serios y urgentes.