Prensa derelicta



Cierto periodismo malo supone que lo publicado es realmente la realidad, como si el editor fuese un taumaturgo político. Al cumplirse este primer año del segundo período del presidente Medina, obsequiosos analistas pintan un panorama en que según ellos los peores problemas enfrentados por el gobierno han sido la inmigración ilegal de haitianos, la desatención de los hospitales públicos, las desavenencias intra-partidistas o la inseguridad.

Como si el escándalo por Odebrecht, las marchas verdes y los incesantes reclamos sociales para combatir la corrupción e impunidad, y la ineficacia opositora, fuesen asuntos de menor importancia. Hay que ver y oír disparates… Hemos sufrido que parte de nuestra prensa escrita está convertida en mero instrumento de intereses de partidos, negocios, personas o agendas particulares.

Es tan común, que el lector inteligente lee la prensa para ver “qué se mueve por dónde” mas que para informarse. Con pocas excepciones, difícilmente pueden citarse editoriales que conmuevan la opinión pública, como cuando Ornes y Herrera. Abdicar del deber de informar y orientar es criminal. ¡Entretener sabemos!

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