Lunes, 24 de septiembre, 2018 | 11:21 pm

Por nada estés afanoso



Dios nos dice a través de la Biblia, en Filipenses 4: 6 y7.- “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”.

Viendo a diario el escenario que se nos presenta y constatando lo frágil de la vida y como puede cambiar nuestro escenario, con tan solo un evento, doy gracias a Dios porque no hay nada en lo tocante a nuestro accionar que él no lo haya advertido.

Mientras más recorro destinos en diferentes países, mi amor y temor reverente a Dios crece. Cuantos detalles en la creación y en el sentido en que la misma fue concebida, que nos permite entender que a Dios le agradó suplir todas nuestras necesidades.

La vida del cristiano es una vida de fe, es tener siempre presente en quien hemos creído, es no querer adelantárnosle a la vida y sobre todo…. estar en la búsqueda continua de conocer el carácter de Dios.

Cuando Adán y Eva estuvieron en el Jardín del Edén, el Señor puso a su disposición, sobreabundantemente todo lo que había creado y solo una sola condición les pidió….obediencia y respeto a su Soberanía.

Si navegamos por las potentes olas de las escrituras vemos un comportamiento en tiempo presente de Dios hacia los hombres…. Promete suplir todo lo que necesitamos, tanto en el orden espiritual como secular en todo tiempo.

Me maravillo del inmenso amor y la paciencia del Señor a través de la historia para con nosotros. Cuando el pueblo de Israel pecó, luego de sacarlo de la esclavitud, decretó 40 años de travesía por el desierto, pero aún decepcionado por el pecado de su pueblo, suplió sus necesidades.

Dada la precariedad del terreno por donde transitaban y las inclemencias del tiempo, enviaba el Maná del cielo para alimentarlos, enviando un mensaje muy claro, no podían guardar para el otro día, pues era necesario que aprendieran a esperar en El. De noche los iluminaba con una columna de fuego y de día los guiaba con una columna de nubes, y es que Dios es fiel y su amor para con nosotros no tiene límites.

Dios nos insta a reconocer su autoridad sobre nuestras vidas y nos recomienda el no estar afanosos. Esto no significa que esperamos pasivos a que llegue lo que necesitamos, fuimos creados para accionar, lo que quiere es que realicemos nuestras tareas en completa paz, cumpliendo nuestro rol pero sin ansiedades, pidiéndole al Espíritu Santo de Dios que ponga en nosotros el querer como el hacer en todos los ámbitos, tanto el espiritual como el secular.

Pidamos a nuestro Padre Celestial la paz aún en medio de la tormenta, pues si le permitimos, el Dios soberano desarrolla junto a nosotros nuestra agenda de vida, pero con carécter de eternidad.

Recuerda que a la hora de irnos, nada nos llevaremos, pero si tenemos la oportunidad de dejar huellas positivas, que es la fuente provisoria que germina para cosechar donde todo finalmente permanece.

Cada día trae su afán, reconozcamos la soberanía del Señor sobre todas las cosas, trabajemos reconociendo su Orden Divino, esto nos llevará a ser cristianos victorios, pero no a la manera nuestra, sinó a la manera de Dios.

Prueba y verás. ¡Dios te bendiga!!

Mayra de Peña

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