Jueves, 19 de julio, 2018 | 4:41 pm

¿Podemos ser optimistas en 2018?



Las principales noticias económicas con las que 2017 cerró el año están muy cercanas a nuestros vaticinios en cuanto a un dólar que supera la tasa de cambio de RD$48 por un US$, y el barril de petróleo, acorde con el Índice West Texas, rodeando los US$60, con tendencia de aumentos aún mayores.

Todo esto acompañado de una ley de presupuesto público que continua deficitario y acudiendo al endeudamiento como vía de cerrar las brechas financieras y el saldo negativo de las cuentas internacionales.

Por otro lado, aprovechando las inauguraciones de las nuevas instalaciones hoteleras y turísticas en Puerto Plata del Grupo Hodelpa y de otros consorcios empresariales, el Presidente de la República anuncia la construcción de un segundo muelle turístico que permitirá al país recibir una mayor cantidad de “cruceristas turísticos”.

En adición anunció la culminación de una serie de grandes obras públicas, como los casos de las plantas de Punta Catalina, la segunda línea del Metro 2B, el teleférico, que auxiliaría el tráfico de cruce del rio Ozama, finiquitará más de 600 escuelas y 60 hospitales en construcción o remodelación y la terminación de varias carreteras bajo ejecución. Con estas inversiones espera el país retome un crecimiento de su PIB superior al 6%.

También se anuncia que este será el Año del Fomento de las Exportaciones, y no el de la seguridad ciudadana, erradicación de la corrupción o creación de empleos como esperaban algunos.

Ojalá que el tinglado creado alrededor del Decreto 437-07 pueda enfrentar los retos de la creación de una producción nacional exportable, requisito para el aumento de las exportaciones, y enfrentarse a las trabas laborales, precios y calidad del servicio eléctrico, costos del trasporte interno y de las tasa de cambio, para que realmente se pueda cumplir con el anunciado objetivo del año nuevo.

Como se ve, hay sobradas razones para sentirse optimistas con el nuevo año. Ojalá estas sensaciones producto de lo anunciado se coinviertan en realidad y que no sean otras desilusiones más.

Frederich E Berges

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