Miércoles, 14 de noviembre, 2018 | 3:37 pm

Poca sindéresis



El mayor reconocimiento de la excelencia en cualquier oficio es el que otorgan los pares y en el caso del periodismo decía don Germán Ornes que este es casi imposible de lograr en un país como el nuestro.

No se trata de mezquindad (aunque la hay en espíritus mediocres) sino que la excelencia, entendida como la bondad o calidad superlativa que motiva el especial aprecio de algo, referida al ejercicio profesional o de algún empleo, requiere que quien juzga posea similar marco moral y ético que aquel a quien debe enjuiciar.

Y en pocas áreas como en el periodismo existe tan enorme y abismal distancia entre distintas formas de dedicarse a la comunicación social, sea en radio, televisión, prensa escrita o Internet.

La carencia de un marco referencial común es tan patente, que algunas de las más tenebrosas amenazas a las libertades de prensa y expresión salen paradójicamente del Colegio de Periodistas. Por eso, quizás el mayor reconocimiento a que puede aspirar cualquier periodista honesto es el respeto de sus lectores.