PLD: ¿división o transacción?



Un rápido balance de 2017 en nuestro país lleva a destacar el fenómeno de la corrupción relacionada con los sobornos de la transnacional brasileña Odebrecht, y de la violencia, particularmente relativa a los vergonzantes “feminicidios”. Un hecho transcendental fue también la aparición del Movimiento “Marcha Verde”.

Respecto a 2018 creemos que continuarán por un tiempo los escarceos en torno a la reelección presidencial, la división del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el carácter de las primarias, las leyes electoral y de partidos, etc. Esta confrontación tiene como centro los intereses de dos caudillos, el Dr. Leonel Fernández y el Lic. Danilo Medina, promotores del oligopolio político reinante en el país y negadores del relevo de nuevos líderes para la presidencia de la república.

Creemos, en fin de cuenta, que los dos altos líderes del PLD están condenados a entenderse, a asumir una fórmula de transacción.

Y es que son muy grandes los riesgos que se derivan para ellos y sus seguidores de una división de su partido.

Además de que muchos peledeístas se han acostumbrado demasiado a disfrutar las mieles del poder, también son muchos los que se han embarrado con las heces del poder desmedido, y las consecuencias pueden suponerse.

No es aconsejable para la oposición distraerse demasiado con lo que pase en el PLD. Los líderes de este partido encontrarán, muy probablemente, una fórmula que mantenga a sus dirigentes y militantes dentro de su partido, aunque separados.

Sí bien la actual división dentro del PLD se debe tomar en cuenta para la formulación de las estrategias coyunturales, lo más importante para la oposición es que se centre en sus planes globales e internos.

Lo principal es definir criterios y tareas de unidad y avanzar en la elaboración de propuestas aglutinadoras.
Todo lo anterior demanda una actitud abierta, generosa, humilde de los líderes de la oposición.

Y al decir esto, deseamos hacer ver que la oposición y sus partidos integrantes no pueden perder de vista el papel jugado por el Movimiento Marcha Verde en el contexto actual, no pueden perder de vista la necesidad de abrirse a los nuevos liderazgos jóvenes existentes en ese y otros movimientos.

Hasta ahora el pueblo dominicano ha sido espectador y víctima de un quehacer político caótico. Ojalá que con el nuevo año se asome una nueva racionalidad política en el país.

De lo contrario seguiremos marchando hacia lo que suele venir luego del desorden y la desinstitucionalización política: un gobierno de fuerza

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