Jueves, 20 de septiembre, 2018 | 3:06 pm

Perfectos manipuladores



Nos estamos conviertiendo en perfectos manipuladores. Podemos crear una vida, una ilusión a través de las redes sociales, los retoques y las apps maravillosas que nos convierten en nuestro yo perfecto. Trabajamos tanto en transmitir la imagen de lo que queremos ser que al final no hacemos nada por serlo y mucho menos por lograr el mundo que quisiéramos.

Me impacta el tiempo, la dedicación, el “trabajo” de muchas personas en los post, las eternas IG stories que muchas veces me pregunto: ¿Cuándo son realmente ellos? ¿Cuándo hacen algo sin pensar que lo tienen que subir y debe ser tal y como sus seguidores esperan?

¿Cuándo trabajan o viven para adquirir vivencias propias que les nutran y les den un bagaje real que los convierta en personas reales?

Será que de verdad saben lo que sus seguidores quieren… qué suerte poder entender a tanta gente. Creo que desde el momento en que subes algo pierdes totalmente el control porque pasa a ser interpretado por quien te ve que en la mayoría de los casos lo hace en función de su propia realidad, no de la tuya.

Ser real, auténtico o ser tú mismo dicen que es la clave para lograr el enganche. Pero eso se logra cuando eres realmente tú y no cuando estás maquinando cómo transmitirlo a los demás porque definitivamente no vas a abrir tu mente, corazón a todos esos nombres sin rostro porque es algo humanamente imposible.

Esa herramienta tan poderosa que llega a millones de personas se utiliza para manipular la realidad más que para impactar y lograr cambios profundos. Perdemos tiempo y energía en contentar a nuestros seguidores con una imagen del mundo más que en influenciarles para que trabajen porque este sea mejor para todos.
La vida sigue después del post.

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