Miércoles, 15 de agosto, 2018 | 8:46 pm

Necrología por la muerte de Ramón Pina Acevedo



Ramón Pina Acevedo y Martínez fue un abogado, escritor, deportista y profesor universitario de una estirpe que lo sindican como maestro del Derecho penal dominicano.

Nació en el municipio de Yamasá, en Monte Plata, un 22 de noviembre de 1922. Fueron sus padres, el coronel abogado doctor Teódulo Pina Chevalier, autor de un importante trabajo sobre la frontera domínico-haitiana (1921) y Ozema Antonia Acevedo de Pina Chevalier, su madre adoptiva.

Inicialmente se matriculó de Medicina en 1940, pero rápidamente descubrió su verdadera vocación, atraído por la defensa penal comentada, abandonándola dos años después.

En 1946 terminó sus estudios de Derecho en la Universidad de Santo Domingo, a la edad de 24 años.

Años después, debió presentar su tesis de criminología, por la inclinación natural hacia los temas penales, pero se decidió por el tema de la “Oralidad y escritura del proceso civil en la República Dominicana”, bajo la asesoría del maestro Hipólito Herrera Billini, cuyas cátedras sobre las materias civil y penal, fueron las principales fuentes de la formación profesional de entonces.

Su tiempo de formación coincidió con ilustres figuras en la llamada “época de oro” del Derecho penal dominicano, de conocidas pasadas personalidades como Quírico Elpidio Pérez, Arturo Napoleón Álvarez, Fabio Fiallo, Héctor Emilio Sánchez Morcelo y de los que hoy se distinguen como sus contemporáneos, Artagnán Ricardo Pérez Méndez (ya fallecido) y Vincho Castillo, entre otros.

La autoridad del doctor Pina Acevedo es la obra del enorme sacrificio y estudio que sobre la materia penal ha realizado a lo largo de innúmeras conferencias y artículos relacionados siempre al tema criminológico y al tema penal.

Tiene especialidad en Criminología y Derecho penal en la Universidad de París, Francia, en 1962. Fue profesor de diversas ramas del Derecho en universidades nacionales y extranjeras; en la Universidad Autónoma de Santo Domingo ejerció la labor de docente por varios años, finalizando en 1977.

Ha ocupado importantes cargos en la Judicatura dominicana. Durante la Era de Trujillo representó varias provincias en la Cámara de Diputados; fue miembro de la Federación Interamericana de Abogados, de la Asociación Internacional de Juristas Demócratas de Bruselas (Bélgica) y de otras prestigiosas asociaciones internacionales y nacionales.

Entre estas últimas, la Asociación Dominicana de Abogados y el Colegio de Abogados de la República Dominicana.

En el campo deportivo ha sido asesor de la Secretaría de Deportes y presidente de la Comisión Nacional de Boxeo Profesional.

Ha publicado varias obras de Derecho. En 1986 fue elegido diputado por el Partido Reformista Social Cristiano.

Procurador General de la República en 1996, meses antes de la instalación del primer gobierno constitucional del doctor Leonel Fernández en el período 1996-2000.

Confieso que me ha sorprendido su muerte, esta le ha sucedió luego de una caída, pero años antes me manifestó su deseo de que sus obras de Criminología y Derecho penal (que escribió de forma parsimoniosa) se publiquen después de su muerte.

En 2015, la Cámara de Diputados lo reconoció por su trayectoria de ciudadano, pero sobre todo de jurista.

El mismo jurista que una tarde de verano de 1962 fue el edecán del más grande penalista hispanoamericano, don Luis Jiménez de Asúa, en visita oficial a la nación dominicana, para dictar la conferencia que más falta nos hace en estos tiempos de alambradas políticas: “Constitución política de la democracia española”.

Wilfredo Mora

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