Nuestros hospitales



La agenda de trabajo del presidente de la República, fuera del Palacio Nacional, gira en torno a dos aspectos fundamentales: programa de inauguraciones y las visitas sorpresa.

Eso ocurrió durante todo el año pasado y continúa en el presente cuatrimestre.

Y mientras tanto, ¿qué sucede con otras áreas del país? En el campo de la salud, por ejemplo, donde hay voces que alertan sobre la mala condición de los hospitales de la región Norte.

Hay crisis que se tienen que atender cuanto antes, sobre todo cuando se trata de la salud de la inmensa mayoría de los dominicanos. Preocupa la condición en que reciben el servicio muchos pacientes de consulta, ambulatorios o de ingresos, en los hospitales José María Cabral y Báez, de Santiago; Luis L. Bogaert, de Mao; Ricardo Limardo, de Puerto Plata; San Vicente de Paúl, de San Francisco de Macorís; Toribio Bencosme, de Moca, así como los que acuden a las emergencias de los centros médicos de Montecristi, Santiago Rodríguez y Hermanas Mirabal.

El caso del hospital José María Cabral y Báez, de Santiago, debería ser objeto de mayor atención, tomando en cuenta que allí demandan el servicio cientos de pacientes que peregrinan desde las 14 provincias del Cibao.

El tema de la salud, más temprano que tarde, debe entrar en la agenda de atención del presidente Medina, igual como lo hace con las inauguraciones y las visitas sorpresa.

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