Nos quieren robar hasta el verde



La voracidad política, las ansias de poder del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y especialmente del grupo que ahora controla esa organización, lo está llevando a perder los estribos y a que no le importe el daño que hace no solo al sistema de partidos en el país, sino a todo lo que huela a institucionalidad, a representatividad, e incluso no le importa atentar contra su propia credibilidad.

El más reciente paso en ese sendero perverso que ha preferido seguir la cúpula morada lo acaba de dar con el anuncio sobre un partido, por demás, desconocido para la mayoría de los ciudadanos: el Socialista Verde, que a partir de ahora pasará a denominarse Partido Verde.

Además de una muestra olímpica de oportunismo político y descaro sin límites, se trata de una acción ridícula, pero no por ello menos indecorosa.

Porque si bien momentáneamente puede generar cierta confusión y desazón en personas de escasa conciencia política, esa acción no hace más que incrementar la indignación entre los sectores más conscientes y profundizar el convencimiento de que la corrupción no es solo en lo económico. Definitivamente, el PLD sufre una debacle moral.

Proclamar el Partido Verde, que no es más que el reciclaje de una entelequia con el objetivo expreso de confundir a los incautos, es una muestra de desesperación ante el innegable empuje de ese movimiento cívico sin precedentes que significa la Marcha Verde, y al cual el Gobierno le teme como el Diablo a la cruz.

Si Joao Santana, “ex” asesor político de Medina, no estuviera preso, seguro que hubiera aconsejado otra cosa. Pero Joao está tras las rejas, y por eso quizá no pudo advertir que se trata de un error táctico tomar el nombre y el color de un movimiento que ha servido para canalizar las ansias de todo un pueblo porque se le ponga fin a la impunidad.
Con razón escuché a un amigo decir, “¡el Diablo, nos quieren robar hasta el verde!”.

Como él, seguro que muchos reaccionaron alarmados con esta decisión anunciada el fin de semana, pero que de seguro fue tomada durante la reunión que sostuvo Danilo Medina con los partidos aliados en el Palacio Nacional.

Por cierto que esta reunión se hizo a espaldas del presidente del partido, a quien prácticamente han tirado en un rincón y golpean cada vez que intenta sacar la cabeza (“…me venció el Estado”).

Golpean adentro y afuera. No les basta con haber succionado al Partido Reformista hasta reducirlo a la humillante condición de partido bisagra, dividir al PRD hasta el punto de haberlo transformado en reducto de busca puestos, de pulverizar a la FNP, en fin, cooptar, comprar, a todo el que se haya dejado.

Contrario a la sugerencia de Leonel Fernández de que el PLD debe saber administrar sus triunfos, el danilismo pretende apoderarse hasta del color verde -el mismo que usan cientos de miles de dominicanos que aspiran a un país más decente.

Es el colmo de la desfachatez y el oportunismo político de quien se sabe va en decadencia porque ya la gente no le cree.

Afortunadamente, a estas alturas ya hay suficiente claridad y la gente sabe que eso que ahora llaman Partido Verde no es ni sombra de la Marcha Verde. Ojalá la JCE esté consciente de ello y actúe en consecuencia.

Lo último que se pierde es la esperanza (que por cierto es verde), por lo tanto es peligroso que le quiten hasta eso a la ciudadanía.

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