Lunes, 17 de septiembre, 2018 | 6:37 pm

Nobleza y lealtad o ¿actitudes egocéntricas con afición a lo material y el poder?



 

Porque: “La sangre joven no obedece a

Un viejo mandato”

En términos generales, los hombres

Son ingratos, volubles, hipócritas,

Cobardes ante el peligro, y

Codiciosos.

Machiavelli.-

Desde que tengo uso de razón, me adoctrinaron sobre lo grande que éramos, a pesar de ser una pequeña isla, y con orgullo lo estuve pregonando como si fuera una cotorra,  hasta que las verdades y realidades comenzaron aflorar por encima de la tinta de estudiosos y narradores interesados en ocultar lo inocultable, de que toda esa grandeza y heroicidades solo eran fantasías creadas por y para beneficiar a una clase elitista y acomplejada por su ego.

Blancos, pero con el negro detrás de la oreja; bravíos para defender lo nativo, como aquel Indio que se sublevo por causa de una mujer, pero que lo eternizaron como el primer guerrillero del nuevo mundo que se envalentonó ante el Imperio Español; Primeros en cuantas cosas se produjeron en el “Nuevo Mundo”, cuando fueron otros quienes llevaron a cabo lo que por siempre ha constituido nuestra “primacía”; y hoy, sin tener que poner más ejemplos, un grupo de purpurados nos alimentan cada día con nuevas proezas que juramos somos el ejemplo de al menos los países que nos rodean en este limitado arco antillano.

Comenzamos mal como país, cambiando oro por espejitos; nos postramos ante los blancos hasta que exterminaron a los pendejos indios y hoy, una nueva casta, muy parecida a las mismas de siempre, moradito de poder, rodeados de todo un arcoíris de aprovechados que van recogiendo las sobras y alabando los nuevos “blanquitos”, por fin nos están conduciendo a quizás por primera vez, ser los primeros entre todos nuestros iguales, con una pasmosa habilidad para obtener todo tipo de beneficios por medios engañosos, eludiendo la acción de la justicia, protegidos por una coraza de impunidad para la cual tampoco han hecho gran esfuerzo, debido a que este pueblo se comporta igual a los indios frente a los blancos que nos conquistaron, cuyos genes parece que se han trasmitido al través de los años.

Han logrado la elaboración de leyes con incontables salidas secretas que les permiten todo tipo de indelicadezas en contra del erario; una manipulación descarada, destacando logros artificiosamente adornados y alabados haciendo un uso desmedido de la llamada pos verdad, donde todo es y nada es. Por eso la proliferación de farmacias por encima de la ley; la increíble multiplicación exponencial de bancas de apuestas para luego cerrar unas cuantas y dar eso como un hecho importante e interesado en exterminar el mal, cuando son ellos mismos quienes lo han promovido; somos después de Haití el  país donde se producen más muertes infantiles, pero llenando los periódicos con inauguraciones de hospitales “bien” equipados pero que al poco tiempo son solo ruinas, sin consecuencia alguna para sus directores; porque para hacer esto se necesita obligatoriamente una “visita sorpresa”, ya que al parecer, los llamados a ejercer la supervisión de los mismos, no saben o pueden ejercer la autoridad para que esto no suceda.

La razón por la cual si somos los primeros en accidentes automovilísticos y de no serlo, estamos compitiendo de cerca y del por qué si estamos bien cerca de ser los primeros en sobornos, es que tenemos un conjunto de leyes prostituidas, corruptas, mafiosas; elaboradas dentro de un marco legislativo selectivo y creador de privilegios; cabaretero y peor que una puta de la “bolita del mundo”, en realidad, elaboradas y aprobadas por toda una claque plebe y un abusivo e inmoral bandidaje.

Y pensar que aquellas personas que lesgusta el color morado se supone tiene características de ser leales, sabios,gente de éxito que suelen dejar de lado los prejuicios y quizás por eso, el Maestro escogió ese color para su organización, aunque en psicología también se dice, que otros experimentan actitudes egocéntricas, con afición por lo material y el poder, lo que nos lleva a cuestionar… ¿habrán estos últimos sentimientos, ahogado a los primeros? Dígalo o justifíquelo usted. ¡Sí señor!

rafael-ramirez-ferreira

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