Lunes, 20 de agosto, 2018 | 9:42 pm

No videntes considerados como buenos masajistas

Iniciativa. Escuela de Masajes del Patronato Nacional de Ciegos los prepara. Sello. Profesores japoneses entrenaron durante cuatro años a dominicanos sobre las mejores técnicas

Un  maestro no vidente mientras enseña a un alumno en la escuela de masaje.   Ana mármol.
Un maestro no vidente mientras enseña a un alumno en la escuela de masaje. Ana mármol.


SANTO DOMINGO.-Dar un puesto de trabajo a una persona con discapacidad genera un impacto positivo en la empresa, pues mejora la reputación corporativa, promueve el trabajo en equipo y posibilita un compromiso mayor con los valores al ser inclusivo y aceptar la diversidad.

Aunque muchos entienden que la discapacidad limita a la hora de hacer bien un oficio o que no son suficientemente productivos, son solo prejuicios que los empleadores deben revalorar, ya que, de acuerdo a Alexandra Ventura de Gómez, presidenta de la Junta Directiva del Patronato Nacional de Ciegos, contratarlos tiene beneficios incalculables.

La ley no se cumple

Ventura, quien aseguró que el 5 % de la cuota de empleos para personas con alguna discapacidad no se cumple en el Estado, pero tampoco en el sector privado, entiende que incorporar una persona con discapacidad mejora el clima laboral y la fidelización de los empleados con los objetivos de la compañía, por el compromiso en la implementación de acciones de responsabilidad social.

“Siempre digo que experimenten con un periodo de prueba de tres meses para saber la competencia de estos ciudadanos, que son personas que tienen una disciplina y comportamiento envidiables, pues no se entretienen ni distraen”.

Escuela de masaje

Al hablar del potencial y esfuerzo de los no videntes, que se capacitan en la Escuela de Masajes del Patronato Nacional de Ciegos, destaca que esta escuela nació como parte de un programa que busca darles no solo un entrenamiento, sino también independencia y autonomía para que puedan insertarse al mercado laboral.

Una ardua labor

La escuela de masajes, que fue creada en el año 1990, como técnica compensatoria a su rehabilitación, ha graduado a 250 personas ciegas, quienes, refiere, están capacitados y disponibles para ser insertados laboralmente.

Mientras que en el año 2002 abrió el Centro de Masajes Tacto, como parte de la inclusión a los masajistas ya entrenados y quienes no tenían plaza de trabajo, donde actualmente laboran 15 de ellos.

En este centro los precios son muy accesibles, a pesar de contar con todas las comodidades y detalles de cualquier spa del país.

La directora manifestó que esta profesión tiene una ventaja y es que ellos saben y conocen técnicas japonesas diferentes a los demás masajistas dominicanos, porque solamente al patronato se las dieron durante cuatro años los profesores japoneses, siendo este su sello diferenciador.

Los guían y asesoran

Como la colocación laboral es tan difícil en el país, dice que esto les da una oportunidad de trabajar y en otros casos el Patronato los apoya con la colocación de una camilla o en algunos casos los coloca en una empresa privada o del Estado.

Dice que la escuela cuenta con un departamento de colocación laboral, y agrega; “Aunque ese es el departamento que tiene las peores notas, pero no porque no sean capaces o no les presten la suficiente atención, es porque no hay la respuesta o la apertura de las empresas o negocios del país a estos individuos, que sí tienen gran potencial”.

Los cursos son personalizados

— Dos por año
Estos cursos, que son personalizados, se imparten en dos ciclos al año y estudian alrededor de diez a doce personas. Mientras que en el Centro Tacto se realizan entre 900 y 1000 masajes al mes de digitopuntura, shiatsu, drenaje linfático, masaje terapéutico, de reducción y relajación.