Lunes, 10 de diciembre, 2018 | 4:07 am

No basta pedir perdón



Los escándalos de abuso sexual a niños, niñas y mujeres no paran. De Australia a Irlanda. De Estados Unidos a Chile y República Dominicana la ola sigue creciendo. El silencio cómplice se volvió insostenible.

Políticos, senadores, comunicadores, curas, pastores y hasta budistas victimarios. Nadie puede tirar la primera piedra porque el pecado se ha enseñoreado con todos.

El abuso sexual germinó a expensas del abuso de poder y una indiferencia que arraigó la impunidad. Pero, ahora, “corren nuevos tiempos”.

Tiempos buenos para los que al final pueden expresar su dolor y su frustración y malos para los que se tienen que enfrentar, no solo con su conciencia sino con la justicia. Por fin la justicia de Dios se convirtió en humana.

La debilidad se está haciendo fuerte. Ya tenemos un Nobel para una activista contra la violencia sexual. La voz de los sin voz se seguirá escuchando.

El “Listín Diario”, con los reportajes “los pastores de Satanás”, da voz a las víctimas en República Dominicana y más comunicadoras dominicanas se están sumando a la causa “Me Too”.

El abuso sexual es un mal que hay que curar de raíz. Un remedio del pasado era pedir perdón o olvidar un lastre que puede dejar huellas imborrables. El perdón y el olvido no son suficientes.

Fernando Karadigma, la vergüenza de la iglesia chilena, fue expulsado deshonrosamente por el papa Francisco dejando claro que en la iglesia no hay lugar para pedófilos.

Aquí también se están dando ejemplos contundentes. El mismo Arzobispado denunció ante el Ministerio Público al cura de Monte Plata que abusó de una menor.

Hay que reforzar los códigos de conducta a todos los niveles y promover tolerancia cero frente al abuso sexual. Hay que prevenir antes que lamentar.

La sociedad, las iglesias y las familias se lo deben a los que perdieron su inocencia y su futuro en manos de las personas que estaban llamadas a protegerlos, no a dañarlos.

Restituir a esas víctimas es denunciar al perpetrador para que se haga justicia y que todo niño, niña o mujer pueda vivir libre de abuso.

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