Santo Domingo.-El uso de dinero del Estado para favorecer o perjudicar a determinado periodista o medio de comunicación es algo inaceptable, no sólo por razones éticas, sino también porque afecta la libertad de prensa, aseguró ayer el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
Milton Coleman, quien además es editor del periódico “The Washington Post”, dijo que la SIP sigue apegada a los principios estipulados en la llamada Declaración de Chapultepec, uno de los cuales establece que “la publicidad no puede ser usada para premiar o para castigar a un medio de comunicación”.
Dijo que en Estados Unidos, y mencionó específicamente a “The Washington Post”, se le exige al periodista que tenga altos principios éticos y subrayó que el gobierno no puede pagar ni siquiera el almuerzo de un periodista.
“Les prohibimos a los editores que reciban dinero del gobierno”, recalcó el veterano comunicador al ser preguntado por EL DÍA sobre el uso de recursos del Estado para acallar voces de periodistas críticos al gobierno o bien para favorecer a otros con publicidad.
Coleman dijo que depende de los medios de comunicación aceptar que el dinero venga de la publicidad del gobierno, pero lo que definitivamente no se debe permitir es que el dinero que venga a través de la publicidad afecte la orientación editorial y el trabajo periodístico.
Sin embargo, aclaró que la SIP no es una corte, y que no tenía denuncias específicas en este sentido.
Cada periodista y cada medio tiene sus propios estándares éticos, dijo.
Preocupaciones de la SIP
México y Honduras son los países más peligrosos para los periodistas en América Latina. En lo que va de año siete periodistas han sido asesinados en México y cinco en Honduras.
Sin embargo, para el presidente de la SIP los países peores en términos de libertad de expresión y de información son Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina y Nicaragua.
A su juicio, en muchos de estos países hay una especie de dictadura, hay un monopolio y no hay verdadera libertad de prensa.
Coleman indicó que los gobiernos de Venezuela y Ecuador restringen la prensa y usan el poder del Estado para crear autocensura, incluso para quitarles medios de comunicación a sus dueños.
En Bolivia la situación es diferente, el gobierno (de Evo Morales) ha creado una situación en la que los periodistas reciben amenazas y el gobierno está fomentando violencia contra la prensa, precisó Coleman.
En cuanto a Argentina, señaló, el Gobierno y el Congreso están tomando medidas contra la prensa.
Un nuevo enemigo
En México, Honduras, El Salvador y un poco en la República Dominicana, el narcotráfico es el más nuevo enemigo de la prensa, sin embargo, insistió, el problema con la libertad de prensa no es tan grave como en Argentina o Venezuela.
Básicamente, según Coleman, en Honduras, el problema es de seguridad ciudadana, “Honduras es el país más peligroso actualmente para la gente, no solo para los periodistas”.
Enemigo de las críticas
Mientras que en el caso de Venezuela, la cuestión es que al gobierno no le gustan las críticas.
Para Coleman, la libertad de prensa es fundamental para la democracia.
Dijo que cuando en Estados Unidos el Gobierno del presidente George Bush censuró la prensa para que no publicara fotos con los soldados muertos en combate en la guerra contra Irak, la SIP aprobó una resolución criticando esa medida.
RD, bien parada
La República Dominicana es uno de los mejores países de la región en cuanto a la libertad de prensa, pese a algunos casos de desacato.
No obstante el auge del narcotráfico, en general, la copa está más llena que vacía, dijo Coleman.
La SIP y la libertad de prensa
La SIP no reniega su papel defensora de los intereses empresariales de los dueños de medios, y no ve nada malo en ello en tanto estos son generadores de empleos, pagan impuestos y tienen derechos.
“No hay nada malo en que la SIP defienda intereses empresariales”, recalca su presidente cuando se le advierte que por años se le ha visto más como defensora de los intereses de las empresas que de la libertad de prensa. Coleman subraya, sin embargo, el negocio de prensa como tal está vinculado a la libertad de expresión y de información.
En otro orden, Coleman se muestra cauto en cuanto a comparar el periodismo actual con el que se hacía décadas atrás, cuando surgió la SIP. Hace 35 años ni se pensaba en la Internet.
“Antes los periódicos podían mantener la noticia de un día para otro, hoy tienen que darla a conocer casi de inmediato”. Pero hay cosas que no deben cambiar, como es el apego a determinados valores éticos, señala.
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