Nacimiento y muerte de Manolo Tavárez Justo



No quería morir porque llevaba muchos sueños sembrados en el alma; pero no salió corriendo de la muerte, porque su corazón estaba lleno de pletóricas ilusiones y en ese momento supremo de la vida es “dulce y decoroso morir por la patria”.

Manolo era alto, de impresionante personalidad y carismático. Era un líder natural, un ser humano cargado de hermosos ideales y miles de jóvenes seguidores que hastiados de un sistema perverso y criminal como el de Trujillo, y de una clase dominante carente de honestidad y de escrúpulos que sólo pensaba en heredar la fortuna del tirano ajusticiado, luchaba por una justa transformación social.

Yo era uno de esos jóvenes que hoy, blanco los cabellos y cargado de años, sigue soñando y luchando por una justa transformación social, una especie de “socialismo” donde se respete el derecho a disentir y se pueda viajar a otros pueblos y naciones del mundo con absoluta libertad.

Yo creía y era un ferviente seguidor de Manolo Tavárez Justo, el hombre, el idealista puro, el ser humano maravilloso que creyó en la palabra empeñada de tránsfugas civiles y militares, que después de entregarse, cobardemente lo fusilaron con 16 compañeros más el 21 de diciembre de 1963 en Las Manaclas, San José de las Matas.

La indignación del pueblo fue colectiva y provocó la renuncia del triunviro Emilio de los Santos.

Manuel Aurelio Tavárez Justo, conocedor de que se estaba conspirando en contra del gobierno democrático encabezado por el profesor Juan Bosch, en una histórica y masiva manifestación el viernes 14 de junio de 1963 en el parque Independencia de Santo Domingo (yo estaba presente), dijo: “Óiganlo bien amigos de la reacción, si imposibilitan la lucha pacífica del pueblo, el 14 de Junio sabe muy bien dónde están las escarpadas montañas de Quisqueya, y a ellas iremos, y en ellas mantendremos encendida la antorcha de la libertad, de la justicia, el espíritu de la revolución, porque no nos quedará, entonces, otra alternativa que la de Libertad o Muerte”.

En ese momento Manolo se cubrió de gloria y poco después el 14 de Junio se convirtió en una de las fuerzas políticas más importantes de la nación.

Manolo estaba consciente de que era muy difícil salvar la democracia por vía de las armas, pero como hombre de principios, consumado el golpe de Estado el 25 de septiembre de 1963, tenía que cumplir con la promesa hecha en el parque Independencia, donde reposan los restos de Duarte, Sánchez y Mella, y el 28 de noviembre del mismo año se fue a la montaña como líder del frente Enríque Jiménez Moya y comandante supremo de los demás frentes guerrilleros esparcidos en el territorio nacional.

Contrajo matrimonio con Minerva Mirabal el 30 de noviembre de 1955, a la que conoció cuando estudiaban Derecho en la Universidad de Santo Domingo. El 10 de enero de 1960, él y Minerva, con otros compañeros, fundaron la Agrupación Patriótica 14 de Junio, en una finca del señor Charles Bogaert, en Mao.

El 25 de noviembre de 1960, Minerva, Patria y María Teresa, viajan a Puerto Plata para visitar a sus respectivos esposos, Manolo, Leandro Guzmán y Pedro A. González, presos en la cárcel de dicha ciudad; pero al regresar son detenidas en el puentecito de Mara Picá y asesinadas a palos en los cañaverales. También asesinaron a su compañero de viaje y conductor del vehículo, Rufino de la Cruz Disla.

Manolo nació en Montecristi el 2 de enero de 1931. Con su desaparición física perdió la República Dominicana a uno de sus grandes hombres.

Pero como dijo Mella en su lecho de muerte “aún hay patria”, y hombres y mujeres, como Manolo y Minerva, están dispuestos a defenderla.

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