Martes, 13 de noviembre, 2018 | 2:41 am

Modificar el riesgo es mejor que tratar el problema

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De cuerdo al doctor Francisco Bentz Brugal, especialista en Medicina Física, Rehabilitación y Salud Deportiva en el Cedimat, en el caso de los países en vías de desarrollo, cada día más centros modernos de salud apuestan a la Fase I del programa de rehabilitación dentro del hospital, ya que manejar o modificar el riesgo siempre es mejor, y más barato, que manejar la enfermedad.

El éxito de los programas de rehabilitación descansa sobre el ejercicio monitorizado por telemetría y con mediciones en parámetros vitales de la mano de un personal debidamente entrenado y unido a un adecuado consejo psicológico, nutricional y las modificaciones de factores de riesgos.

El programa está dividido en tres fases que duran aproximadamente tres meses, dependiendo de las necesidades individuales del paciente y de la gravedad de la patología que se propone rehabilitar.

Las sesiones de rehabilitación cardiovascular se llevan a cabo en un gimnasio-médico equipado con todas las herramientas para cubrir cualquier emergencia en las sesiones de ejercicios.

Los pacientes con enfermedades cardiovasculares, o propensos a ellas, son altamente delicados y sujetos a mucho riesgo si se entrenan de forma inadecuada, tanto con ejercicios cardiovasculares como con entrenamiento de fuerza.

Es por ello que el ejercicio es siempre prescrito de manera adecuada por un médico especializado en el área, y no debería causar ningún tipo de complicación.