Sábado, 22 de septiembre, 2018 | 4:14 am

Mitos y realidades del asma, ¿por qué no me controlo?

Se asocia a alergias y sinusitis, condiciones causantes de la alteración de los conductos de aire

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El asma es una condición médica que hace sea difícil respirar, no siempre causa síntomas, pero cuando ocurren, suelen ser bien alarmantes y asustan al que los padece y a todas las personas que le rodean.

El doctor Emil Jorge Manzur, especialista en Neumología y Medicina Crítica del Centro de Diagnóstico, Medicina Avanzada y Telemedicina (CEDIMAT) habla de la enfermedad para los lectores de EL DÍA.

Los episodios en que una persona no puede respirar, le falta el aire, siente una opresión en el pecho y que se está asfixiando, se llama crisis de asma.

Las crisis ocurren cuando las vías por donde entra el aire al pulmón se vuelven pequeñas y se inflaman, estrechando los conductos y evitando el paso libre del aire de la nariz a los pulmones.

Se tejen muchas dudas

Puede estar asociada a alergias y sinusitis, condiciones causantes de la alteración de los conductos de aire, asegura el profesional. Existen muchas preguntas y dudas sobre el paciente asmático y sus tratamientos, mitos que hacen más difícil que el médico logre el control en algunos pacientes.

¿Por qué no se cura?

Es importante saber que el asma no se cura, pero es posible obtener y mantener un buen control de sus síntomas con adecuado seguimiento y tratamiento.

Los pacientes que tienen asma generalmente pueden presentar dificultad para respirar, que puede aparecer en reposo, durante el ejercicio, o por la exposición a alérgenos como el polen, plantas, entre otros.

El asmático puede padecer tos seca, sensación de opresión en el pecho, sibilancia o “pito en el pecho”, dificultad para respirar en la noche con tos, entre otros síntomas.

El asma se diagnostica con la historia del paciente y con pruebas como la espirometría.

La terapia

El tratamiento regular de los pacientes puede incluir, inhaladores o “bombitas”, inhaladores de polvo seco, medicamentos en pastillas, ‘sprays’ nasales, entre otros.

Los medicamentos se dividen en controladores, que evitan que el paciente haga las crisis y se mantenga estable; y los de rescate, utilizados durante las crisis para mejorar la falta de aire y su efecto es en minutos.

Los mitos y realidades

Mito: los médicos no saben tratar el asma, debes usar remedios caseros, mi abuela me curó el asma.

Realidad: aunque las raíces de la medicina pudieran darle justificación, no hay ninguna certeza que el paciente vaya a mejorar, la realidad es que probablemente empeorará, el paciente asmático no debe dejar su tratamiento de control, a menos que su médico de cabecera tome la decisión luego de un largo tiempo sin síntomas o con mejoría de los mismos, para cambiarlo.

Mito: no quiero ser adicto a la bombita, la usaré menos de lo que dice el médico.

Realidad: si comparamos el asma con otras enfermedades como la hipertensión arterial, vemos que los inhaladores, al igual que las pastillas de la presión, son las que mantienen la enfermedad controlada, por lo que si se dejan de usar la enfermedad empeora. El secreto de una vida saludable para el paciente asmático es prevenir las crisis.

Mito: me indicaron salbutamol (inhalado), pero me acelera mucho, soy alérgico a ese medicamento, póngame otra cosa.

Realidad: el efecto del salbutamol puede causar sudoración, palpitaciones en el pecho, alteración del sueño y una sensación incómoda, pero todo es pasajero.