Ministra heredó de sus padres la pasión por la lectura

Robiamny Balcácer relata que su progenitor la levantaba cada día a la seis de la mañana a leer

La Ministra junto a los   periodistas Joan Vargas y Dayana Acosta.
La Ministra junto a los periodistas Joan Vargas y Dayana Acosta.





Santo Domingo.-Todos los días entre las cinco y las seis de la mañana Héctor Luis Balcácer y Cristina Altagracia Vásquez, padres de Robiamny Nadesha Balcácer Vásquez, ministra de la Juventud, la llaman al teléfono para conversar. Los progenitores hacen diariamente este ritual con sus tres hijos, con el objetivo de mantener el vínculo familiar, sin importar el lugar donde estén.

Al hablar de la familia, a Balcácer Vásquez se le ilumina el rostro, pues relata que tuvo una bonita infancia en su municipio de Las Guáranas, en San Francisco de Macorís, provincia Duarte, donde se crió.

Relata que su papá se levantaba cada día a las seis de la mañana para leer.

“Nos cuestionaba sobre lo que habíamos leído, es decir que él se leía primero lo que nos ponía para saber si verdaderamente lo habíamos hecho. Desde la casa empezó hacer todo su trabajo social”, indica.

La funcionaria sonríe al recordar aquel tiempo mozo y dice que en principio hubo una pequeña resistencia para levantarse y cumplir la asignación de su padre.

“Tengo una hermana de crianza. Ella se levantaba, y recuerdo que leía en voz alta y me aprendía lo que estaba leyendo, después yo le respondía a mi papá y a veces ella no podía responder lo que había leído”, dice al mismo tiempo que se ríe.

Prosigue que como captaba todo lo que su hermana leía ella regresaba a la cama y se arropaba, pues aprendía todo, pero su travesura duró poco tiempo, ya que la descubrieron y tuvo que empezar a cumplir son su encomienda.

Entre risas, culpa a su padre Héctor Luis Balcácer de la pasión que siente por la lectura, pues cuenta que desde entonces no ha dejado de leer sobre diversos temas, entre estos Historia, política hasta tópicos gerenciales.

Explica que sus padres jugaron y todavía juegan un papel clave en su vida, ya que ella es el resultado de esa combinación. Apunta que su madre Cristina Altagracia Vásquez es la jefa del clan.

“Ella es quien hace la primera llamada cuando me levanto a las 5 de la mañana”, una hora después, es decir a las seis, toca la de su papá.

Con ambos habla todos los días, la parte política la inyecta “mi papá, mientras que la parte maternal y de seguimiento a la familia la lleva mi mamá, entonces yo soy un complemento de ambos”.

A ellos hay que reportarles todo lo que está pasando, así que aclara que eso no solo lo hacen con ella sino con sus hijos, los mellizos Carlos y Nadesha. Confiesa que el rol que más disfruta es el de ser madre, por venir de una familia tan unida.

“Existen momentos en los que ni yo misma entiendo cómo logro dividir el tiempo”, manifiesta.

Espíritu emprendedor

Otra persona que marcó la vida de la Ministra de la Juventud fue su abuelo paterno Antonio Balcácer. Para esa época recuerda que con solo 13 años de edad ella iba siempre en horas de la tarde a trabajar a los negocios de su abuelo. Allí se dedicaba a tomar las llamadas telefónicas.

“Mi abuelo fue la primera persona que llevó un carro al municipio de Las Guáranas, que puso una mueblería, una heladería, una pizzería, un cine y una fábrica de blocks”, cuenta.

Destaca que tuvo una niñez muy normal, con muchos amigos, le ponían muchos quehaceres, lecturas, sus tareas. Además aprendió a bordar, a tejer, a pintar en tela, no había tiempo para estar en el ocio.

Cita que todo lo que ella es hoy se lo debe a la dedicación de la familia. Precisa que ese equilibrio y acompañamiento con todo ese núcleo familiar es lo que hoy le hace pensar que debe aportar a la sociedad.

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