Menos armas de fuego



Día tras día somos parte de los medios de prensa que albergan en sus páginas tragedias, muertes por accidentes de tránsito. Pero las más preocupantes se producen con armas de fuego.

Hay dos hechos recientes que nos llaman poderosamente la atención.

Uno de ellos lo podemos sintetizar. En virtud de un reclamo por una herencia, un ciudadano se convirtió en criminal. El reclamante usó un arma de fuego y la emprendió a tiros contra varios miembros de una misma familia.

Ese hecho terminó con la vida de cuatro personas, incluida la del propio atacante, que se suicidó.

El otro suceso de sangre involucró a agentes de la Policía Nacional. Hubo un accidente de tránsito en la avenida España. Ese hecho evolucionó, y tras producirse una discusión resultó muerto un cabo de 30 años, y tres civiles heridos. Evidentemente que había armas de fuego, en ambas partes, envueltas en el conflicto.

Son hechos preocupantes. Sobre todo en un periodo en que el Ministerio de Interior y Policía ofrece una gracia muy peculiar.

Se trata de un llamado público, a través de la publicidad, para que los portadores de armas pongan al día los permisos que se les conceden.

Solo tienen que pagar los impuestos reglamentarios en una entidad bancaria. Entendemos que la normativa y los procedimientos deben ser más exigentes.

Al menos, que no se limiten a una simple y fría transacción para cobrar impuestos. A diario, por falta de un mayor rigor del proceso, muchas vidas humanas están en peligro, amenazadas de muerte.

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