Viernes, 25 de mayo, 2018 | 8:06 pm

Mejorar nuestra capacidad exportadora utilizando energía limpia



Uno de los desafíos más grandes que tenemos como País es el de aumentar nuestra capacidad exportadora, disminuir el déficit de nuestra balanza comercial e insertarnos en un mercado global que hoy demanda productos de calidad y, que los mismos, sean producidos de manera sostenible, protegiendo el medioambiente y transformando, en la medida de lo posible, los procesos de producción para que contribuyan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

 

En los últimos dos años hemos visto claros ejemplos de proyectos agroindustriales exitosos que han decidido transitar a la energía solar para hacerlo no tan solo rentable y productivo, sino también sostenible y amigable con el medioambiente. Uno de los ejemplos paradigmáticos es el admirado banano orgánico dominicano, que se exporta principalmente a Europa, y que genera más de 300 millones de dólares a la semana, impactando positivamente en el desarrollo social y económico de esas regiones deprimidas, lo cual genera un círculo virtuoso que crea oportunidades para las presentes y futuras generaciones, y a su vez nos va creando una buena imagen y reputación en aquellos mercados internacionales que demandan productos de calidad producidos de manera responsable.

 

Otro ejemplo de agroindustria sostenible es el paso dado por el Consorcio Citrícola del Este, que hoy se mueve con energía solar y han tenido un ahorro de 40% en el consumo de combustible, lo que ha significado una reducción de 540 toneladas por año de dióxido de :carbono emitido a la atmósfera, que equivale al crecimiento de 12,600 árboles. Este esfuerzo de inversión del sector privado requiere y debe estar acompañado de mayores facilidades y programas de fomento para desarrollar proyectos de esta naturaleza, que estamos seguros traerán múltiples beneficios para la economía, la competitividad y el aumento de nuestra capacidad exportadora.

 

Para nadie es un secreto que los países más desarrollados y que están promoviendo una cultura de comercio sostenible cada día demandan que los productos que van a consumir conlleven un proceso limpio en su elaboración, por ejemplo, ya las regulaciones del mercado europeo exigen baja emisiones de CO2 para sus importaciones. Pero el caso de Holanda es excepcional, actualmente este País es el principal importador de alimentos de Europa y ha decidido que para 2020 todas las frutas y hortalizas que importen deberán ser producidas de manera sostenible, es decir, que los productores que quieran exportar tendrán que contar con una certificación promovida por el Instituto de Negocios Sostenibles de Holanda (IDH), donde se verifique que el proceso de producción sea amigable con el medioambiente, con una gestión sostenible del agua y con bajas emisiones de CO2.

 

La República Dominicana debe estar preparada para identificar las oportunidades que nos brindan esos mercados y explorar la posibilidad de generar encadenamientos productivos sostenibles que puedan competir en un entorno que demanda productos de mayor calidad y con estándares internacionales sobre sostenibilidad muy específicos.

 

En ese sentido, hemos visto la enorme oportunidad que nos brinda la energía solar de hacer competitivo y rentable nuestro campo. El desafío que tenemos por delante es incrementar nuestra capacidad exportadora apoyándonos en energías limpias, para que sea un elemento diferenciador que nos de prestigio a nivel internacional, y que a lo interno sea uno de los motores que generan un desarrollo económico y social, sin comprometer nuestro futuro.

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