Martes, 16 de octubre, 2018 | 10:40 pm

Me rindo y gano



A veces no hacer nada es la mejor decisión. Imagino que ya has levantado una ceja de desaprobación ante esta afirmación.

Es como si no enfrentar algo o a alguien no estuviera permitido. A tu mente llegarán palabras como cobarde, débil o qué pobre no es capaz de manejar una situación complicada.

Durante mucho tiempo pensé igual y levantaba el hacha de guerra contra todo y contra todos aquellos si era necesario.

Pero la vida te enseña que nada es absoluto.
Recientemente descubrí que rendirse puede ser la mejor manera de ganar.

Si las consecuencias que trae enfrentarte no van a lograr que estés mejor que antes de que la situación se produjera, definitivamente no merece la pena la lucha.

Y si el proceso te va a drenar física o emocionalmente tampoco. Me explico. Crecemos escuchando que podemos con todo, que ser débil es la peor de las calificaciones y que mostrarse vulnerable ante los demás es abrir una puerta para que se aprovechen de ti.

Eso ocurre cuando le dejas el poder de decidir y actuar a la otra persona en vez de manejar tú las riendas. No hay mejor forma de desarmar a alguien que haciendo lo que menos espera, es decir, no respondiendo a su agresión, a su provocación…

En esos momentos no sabe cómo reaccionar porque espera que le devuelvas el golpe y decides no hacerlo. Generalmente te vas como un ganador dejando una estela de frustración tras de ti.

Y con esto no digo que no actúes, simplemente que elijas tus batallas, aquellas que merecen la pena ser luchadas cara a cara, el resto deja que los demás peleen consigo mismos, tú quédate tranquilo y demuéstrales que no tienen poder sobre tu decisión. Ganarás.

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