Más sobre los perros asesinados

Más sobre los perros asesinados

Más sobre los perros asesinados

Domingo Abreu Collado

La idea del antagonismo entre gatos y perros se hizo proverbial hasta que se demostró, sin necesidad de la intervención de la ciencia, que estos podían convivir en total paz entre ellos, algo que los humanos no han podido conseguir todavía.

Los perros y gatos han resultado ser los animales que mayor afectividad han desarrollado hacia los seres humanos. De igual manera, estos han resultado ser el destino de la mayor carga de afectividad generada por los humanos hacia seres no humanos, llegando a desarrollarse una relación de mayor intensidad, aún cuando la barrera de la comunicación oral no haya sido totalmente superada.

Visto así, puede decirse que los perros y los gatos devinieron en ser los animales con mejores posibilidades de compartir espacio con los seres humanos, haciéndose en miles de casos –como los perros– imprescindibles como compañía y como seguridad de bebés, niños, adultos y ancianos. En ese sentido, y hasta ahora, el grado de confiabilidad en los perros supera la confiabilidad en los humanos.

Esta condición de afectividad, confiabilidad, hermandad y amistad, ha planteado y calificado el maltrato a los animales, tanto a los perros, gatos, caballos y otros, como un acto delictivo, bien expuesto en nuestro actual Código Procesal Penal, lo que califica como delincuentes a las personas que los maltratan.

Pero aunque no lo mencione dicho Código, las personas autoras de muerte intencional a perros y gatos especialmente, vienen a ser tan criminales y asesinas como las que matan a otras personas, y así debería aparecer en el Código Procesal Penal.

Así, la matanza llevada a cabo con toda planificación, alevosía, acechanza y criminalidad, el viernes 19 de febrero pasado, en la Ciudad Ganadera, puede calificarse de zoocidio, y entra en absoluta violación de la Ley 248-12 sobre protección de los animales, ley que responsabiliza al Estado “para salvaguardar los derechos de los animales y su igualdad ante la vida y protegerlos contra el desprecio, el irrespeto, la desatención, el descuido, el abandono, el maltrato y la crueldad a que son sometidos, prohijando el cuidado de las especies y su hábitat”.

Y si el Estado y las instituciones que velan por las leyes ya han sido empoderadas, y si todos los dedos apuntan hacia los organizadores de la Feria Ganadera y la administración de la Ciudad Ganadera, ya es tiempo suficiente tanto para una verdadera investigación como para prisión coercitiva de los responsables del crimen múltiple, denunciado y muy bien planteado ante la Fiscalía y su Departamento de Protección Animal del Ministerio Público por la organización DoggieHouse y otras entidades defensoras de los animales.



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