Viernes, 7 de diciembre, 2018 | 12:23 pm

Mario Soto se pasó de la raya



Las amenazas del exlanzador Mario Melvin Soto, presidente desde hace 19 años de la Federación de Peloteros Profesionales, a varios periodistas son imperdonables, censurables e injustificadas, por donde quiera que se analicen.

Nunca imaginé que Mario, quien hasta ahora proyectaba una imagen de hombre pacífico, le cruzara por la mente atacar físicamente a periodistas por el hecho de criticar su trabajo frente de esa federación, que al parecer ya es de su propiedad, por el largo periodo presidiéndola.

Los colegas Héctor J. Cruz, Vián Araújo, José Luis Mendoza y Víctor Báez son cuatro periodistas deportivos con una excelente trayectoria y sobrada capacidad, por lo que merecen el debido respeto, y más, de un elemento que ha recibido por años el respaldo de toda la clase, incluyendo a los que ahora trata de intimidar.

Las amenazas de Mario Soto traspasaron los límites de la decencia, porque en una entrevista que concedió a un programa radial que dirige el colega Fabricio Geraldino, habla de muy mala manera a esos colegas.

Es bueno que haya reaccionado pidiendo excusas después de esa tremenda metida de pata, pero debe saber que de ahora en adelante tiene que rogarle a Dios porque a estos no les ocurra nada, ni siquiera un rasguño.

Definitivamente, a la lengua hay que ponerle freno, porque produce más daño que una potente arma de guerra.
Las excusas siempre tendrán validez, pero es extraño que Mario Soto demostrara tan escasa inteligencia emocional para dejar que fluyera un montón de insensateces.

También demuestra que no tiene la más mínima asesoría, porque proferir ese tipo de amenazas tan fuertes deja mucho que desear.

Ojalá los colegas acepten sus excusas, porque de otra forma se ventilarían en los tribunales de justicia con demandas millonarias.

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