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María Cristina Camilo, una locutora y actriz que deja impronta en el arte

SANTO DOMINGO.-“Su atención por favor, se solicitan los servicios de cinco locutores, que sean bachilleres, que tengan buena voz y también una buena dicción”.

Esa convocatoria del 15 de septiembre de 1948 es quizás la “melodía” más grata que a sus 98 años de edad rememora María Cristina Camilo (Maíta), y que la llevó a convertirse en la primera mujer locutora en aparecer en la televisión dominicana y ser una reconocida actriz.

Igual, le dio la oportunidad el 4 de octubre de 1951 de ser pionera y seguir “cantando”, aun, los números del sorteo de la Lotería Nacional, luego que el dictador Rafael Leónidas Trujillo decidiera asumir y darle a la referida “empresa” esta última categoría, que en ese entonces estaba arrendada por Mon Saviñón.

“Yo me limitaba a leer los números, comencé en el primer sorteo, eran dos tómbolas manejadas con una manigueta, un hombre le daba la vuelta y otro presionaba el botón para que salieran las bolitas”, narró complacida Maita, quien llegó a la capital luego de termina el bachillerato en su ciudad natal, San Francisco de Macorís.

“Al otro de día de llegar me invitaron al ´Bazar del Aire´, un programa donde RamónRivera Batista dijo que necesitan los servicios de cinco locutores y decidí solicitar”, cuenta feliz porque salió de su pueblo huyéndole al sueldo de RD$20.00 que ganaba como enfermera.

La llevaron a RD$75 y eso la hizo sentir como la ‘Reina de Saba; después de los 15 días le aumentaron a cien pesos.

Teatro y comedias

La emblemática actriz, se presentó por primera vez en público en el Palacio de Bellas Artes con la obra “La tía Beatriz hace un milagro”.

A partir de ahí, siguió logrando notoriedad en las comedias de “Felipa y Macario”, de Julio César Matías (Pololo) (+), y otras estelares figuras del Show del Mediodía. Hacía el papel de “La sinforosa”, personaje en que le provocaba celos a Felipa con Macario; todos marcaron un antes y un después en la televisión.

Época inolvidable

“Entre los papeles que he hecho hay algunos que no los he podido olvidar en el Show del Mediodía, donde trabajaba Monina Solá, Pololo, Niní Germán e incursionó por primera vez Roberto Salcedo; yo hacía el papel de una viejita que se llamaba Colasa, que se dejaba engañar de Pololo, la sentía tan inocente, que le tomé amor a ese personaje”, narró sonriendo.

Al morir Macario y Felipa quedó María Rosa Almánzar (Sirita) y entonces hicieron “Cosas de mi tierra”, tenía el papel de una campesina, al que también le tomó cariño.

Participó en diez películas, identificándose con cada una de ellas. No obstante, asegura que le gusta más el teatro por el contacto con el público y los aplausos que la hacían vivir.

Asegura que no volverá a entrar al teatro ni a firmar películas dada su limitación visual, aunque se lo soliciten.

Abuelos “911”

María Cristina Camilo dijo sentir la satisfacción de conducir el programa televisivo “Abuelos 911, emergencias de Amor”, creado por Nathalie María Hernández, directora del Consejo Nacional de la Persona Envejeciente, con la idea de llevar consejos y orientaciones a ese segmento de la población.

“Cuando ella (Nathalie) me dijo que si podía trabajar en el programa, le dije que tratándose de algo que aporte para que los mayores disfruten de felicidad, no hay que hablar”, señaló.

Fue así como desinteresadamente empezó a laborar en esa apuesta televisiva, actividad que le llena de satisfacción, porque a través de ese espacio le hace saber a l os abuelos que a pesar de los años, se puede vivir feliz.

Anciana feliz

Dice sentirse una “anciana muy feliz”, porque aparte de ser amada por el Señor se siente igual amada por el público. Dice de forma jocosa que uno de los aspectos de mayor satisfacción es que cuando sale al supermercado o lugares públicos la gente la detiene a fotografiarse con ella.

“Los niños le halan la ropa y me dicen: ah, pero es de verdad!”, dice, por creer que es sobrenatural.

“Soy la mujer más feliz de la República Dominicana”, afirma sonriente tras expresar el deseo de que sus muchos reconocimientos se exhiban en un museo, para que sirvan de estímulo a nuevas generaciones y muestren que lo que vale en la vida es el trabajo honesto y amar a los demás.

Enfermera por diez años; y soñó estudiar derecho

Inicios María Cristina no conoció a su madre, porque murió cuando era muy pequeña. Su padre se llamaba Basilio Camilo Pantaleón.

Cuenta que la crió una tía que llevaba el mismo nombre de su papá, Basilia Camilo Pantaleón. Ella y su esposo Bartolo Amarante, con 20 años de casados, no tenían hijos y le dieron mucho amor. La llevaron a la escuela Inmaculada Concepción, y allí las monjas aprendió a hablar, y gracias a ellas luego se hizo locutora.
“Me enseñaron arte, piano, mandolina, pintura…”.

Al salir del colegio, regresó a casa de sus padres, con un octavo curso, ya que estos tuvieron una crisis, económica, Bartolo era exportador.

Trujillo emitió un decreto que bajó el precio de los productos, el cacao que él compró a 30 pesos lo puso a 3 pesos, en 1930.

Eso los motivó a casarla. Tuvo un único hijo, su razón de vivir. prometió a Jesús entregárselo para que fuera su padre.

Después se hizo bachiller, mención Naturales, quería ser médico, pero su condición no se lo permitía y se hizo enfermera en la primera promoción de la Escuela de Los Americanos; trabajó el oficio por doce años.

Cuando su hijo alcanzó al octavo, apenas ganaba RD$20 mensuales, pidió aumento y no se lo concedieron, había hecho el bachillerato en Ciencias Sociales pensando estudiar derecho diplomático, que le apasionaba y se trasladó a la Capital en busca un porvenir.

Su vida

Nombre:María Cristina Camilo
Edad: 98 años
Hijo:Danilo González
Nietos: 4
Breve biografía
Era una “bebé” al conocer al que fuera su esposo, sus padres quisieron que lo aceptara por ser de honorable familia y buena posición, pero nunca le nació amor porque tomaba y eso le hacía sentir miedo.

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