Lunes, 18 de junio, 2018 | 3:05 pm

¡Macorís! ¿Si las Estrellas hubieran ganado?



Pregunto. ¿Si las Estrellas Orientales hubiera ganado cinco o seis coronas …tres o cuatro, en su sequía de 50 años (1968-2018), el orgullo provincial de San Pedro de Macorís estuviera más alto?

Ello a propósito de un comentario que realizó recientemente en la emisora Z101 su hijo legítimo Ricardo Nieves tras una visita que realizó a la provincia, ubicada a menos de una hora al este de la capital dominicana.

En resumen Nieves dijo: “Noté un pueblo abandonado, en todo el sentido de la palabra, el patrimonio arquitectónico se encuentra con un deterioro que espanta, los terrenos del CEA que sirvieron para los ingenios (Angelina, Consuelo, Porvenir, Quisqueya, Santa Fe) fueron dilapidados, negociados y robados al pueblo”.

“San Pedro de Macorís se mueve entre el desempleo, falta de servicios básicos, inseguridad, la contaminación, falta de drenaje pluvial y cloacal, desatención de las autoridades, en fin parece un pueblo fantasma”.

Necesitaríamos muchas páginas en blanco para mencionar orgullosamente las grandes figuras de la ciencia, la cultura, la literatura, el empresariado, la producción de azúcar, ganadería, energía, industrias, comercio, turismo, zonas francas, grandes tiendas, el deporte, periodismo, entre otros sectores.

¿Y la Serie 23? ¿Y la UCE? ¿Y las cangrejeras? ¿Y los guloyas? ¿Y el malecón? ¿Hospital Musa? ¿Y el Tetelo Vargas? Ahora está al bate el pastel en hojas.

Recientemente fui a la casa que me vio nacer en la calle Anacaona Moscoso (insigne educadora orgullo de la provincia) y comprobé que es un Macorís apagado.

Las Estrellas (1910), en torneos contabilizados desde 1951, han ganado dos (1954 y 1968), aunque no ha sido por falta de atención gerencial, ya que han conformado grandes escuadras.

Siendo la pelota la actividad más consistente y representativa entre los dominicanos, aunque caiga en el campo especulativo, considero que unas cuantas coronas estrellistas hubieran mantenido en alto el orgullo provincial, sobretodo entre aquellos muchachos de 50 años que no han visto alzar una copa a la cuna del pelotero quisqueyano.

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