Los restos de Pedro Santana: ¿dentro o fuera del Panteón Nacional? aportes históricos a una polémica (y IV)



Citábamos en nuestra pasada entrega de esta serie las opiniones de dos connotados historiadores e intelectuales- Manuel Arturo Peña  Batlle y Emilio Rodríguez Demorizi- quienes coincidieron en sus enjuiciamientos en torno a la figura de Santana, significando que el mismo era mecedor de encabezar junto a Duarte el binomio de los Padres de la Patria, abogando, de este modo, por la sustitución de la ya consagrada trilogía de Duarte, Sánchez y Mella instituida durante la dictadura de Ulises Heureux ( Lilis) en 1894.

Otro importante y memorable debate en torno a la controvertida figura de Santana tuvo lugar en abril de 1968 teniendo como valedores del  caudillo seibano a los respetados historiadores Francisco Elpidio Beras y Manuel de Jesús Goico Castro y en el lado opuesto a los también destacados historiadores Pedro Troncoso Sánchez y Hugo Tolentino Dipp.

La misma tuvo por escenario el ágora televisiva en un importante programa producido  a la sazón  por el connotado periodista Dr. Rafael Molina Trujillo- hace poco fallecido- a quien le corresponde también con justeza ubicar entre los grandes estudiosos de la figura de Santana pues en 1959 publica su importante obra “ Santana: gloria y repudio”.

Resultado de aquella célebre polémica fue el interesante estudio del Dr. Tolentino Dipp titulado “La Traición de Pedro Santana”. A decir de tan riguroso historiador en la introducción a su bien riguroso estudio: “mencionar el nombre de Pedro Santana es avivar en los dominicanos el dolor de una vieja herida, causada por una mano artera. Lógico es que así sea. Imperdonable resulta la Anexión a España, traición a mucha sangre del pueblo derramada en constante y victoriosa lucha por la Independencia Nacional”.

En el mismo año el Dr. Juan Isidro Jiménez Grullon  polemizó  con el historiador seibano Carlos Rafael Goico Castro a través de la importante “Revista Ahora”, a raíz de los juicios emitidos por Tolentino Dipp en su ya citada obra.

Al final de  la década de 1960 y  principios de 1970 comienza en la República  Dominicana una profunda renovación de la historiografía con el surgimiento de jóvenes historiadores que, como fue el caso de Roberto Cassá, Frank Moya Pons, Emilio Cordero Michel, Guido Gil, Franklin Franco, Juan Daniel Balcácer, Jaime de Jesús Domínguez,  entre otros, procuran conducir por cauces científicos la interpretación de nuestra  historia, camino que ya había iniciado con éxito desde la perspectiva marxista el connotado médico y sociólogo Juan Isidro Jiménez Grullon.

Fui, precisamente, Juan Daniel Balcácer quien en la nueva etapa de profunda renovación historiográfica retomó- desde una perspectiva crítica – la figura de Santana publicando en 1974 el libro “Pedro Santana: Historia Política de un Déspota”. Para la misma época el también historiador y docente universitario Ismael Hernández Flores publicaba su obra “Santana totalmente negativo”.

Al final de las palabras liminares de su riguroso y bien documentado estudio, invitaba Balcácer a ” estudiar y juzgar a Santana no por lo que dijo sino por lo que hizo; no por lo que pretendió ser sino por lo que de verdad fue”.

Ojalá, pues, que a la luz de tan memorables antecedentes, se produzca el necesario debate que precisamos hoy en el país para hacer luz en la aguda polémica que ha inspirado la presente serie de artículos.

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