Libertad versus obediencia



Cuando entre el siglo V y IV antes de nuestra era las ciudades griegas enfrentaron al Imperio Persa, y lo derrotaron, se definió la prevalencia del Occidente. Fue la lucha entre la razón y el oscurantismo, entre la democracia y el despotismo, entre la libertad y la obediencia.

Filosofía e imperio se aunaron en una genealogía docente que va de Sócrates a Platón, a Aristóteles, y Alejandro Magno. Alejandro aniquiló el Imperio Persa, garantizando el predominio de Occidente sobre Oriente durante más de mil años, hasta que el Imperio Otomano llegó a las puertas de Viena.

Y es precisamente en ese momento, en el siglo XVI, cuando Europa renació y recuperó la guía de la razón que los atenienses habían establecido dos milenios antes y el mundo asiste a un desarrollo inimaginable en tiempo alguno pretérito. Este proceso que comenzó hace cinco siglos y que conocemos con el nombre de modernidad, tiene una expresión política, comercial y militar que hoy denominamos globalización.

Un proceso variopinto donde coexisten los mayores logros científicos con millones de seres humanos sumidos en la miseria, la prevalencia de la democracia con ataques del fundamentalismo, el autoritarismo, el obscurantismo y el populismo.

Los mismos populistas que lograron condenar a Sócrates al inicio de este proceso, hoy logran dirigir políticamente a potencias mundiales y sociedades en desarrollo. El peligro no solo viene del oriente musulmán, sino del seno de nuestros sociedades. La lucha es porque la libertad derrote a la obediencia, en el mundo y nuestro país.

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