Miércoles, 22 de agosto, 2018 | 2:00 am

Lavado de activos y comercio justo



La lucha moderna contra la corrupción puede atribuirse a factores como el final de la Guerra Fría, optimización del Estado, integración internacional, casos sonoros de prevaricación, aumento de las fusiones empresariales internacionales, mercado global sin fronteras y un mayor reconocimiento de sus costos económicos.

Uno de los factores más costosos para la economía de los países y su bienestar financiero es el lavado de activos, conducta tipificada penalmente en la Ley 155-17, que amplía la nómina de los sujetos obligados a velar por la seguridad y legitimidad de las transacciones en la economía.

Ocurre cuando depósitos de dinero secretos provenientes de actividades ilícitas se mueven a través de un conjunto de transacciones diseñadas para disfrazar la fuente de los fondos, haciéndolos reaparecer en el torrente económico de forma legítima, eliminando cualquier rastro de su origen.

Es parte integral de numerosas formas de corrupción como el tráfico de drogas, tráfico de armas y terrorismo.

Es evidente que las consecuencias del lavado de dinero tienen un impacto económico considerable generando distorsiones que afectan a final de cuentas el progreso sostenible.

Los esfuerzos globales para la estandarización normativa para prevenir el lavado nacen de la política de comercio justo proveniente de Washington, integración económica como estrategia de la Unión Europea y la apertura de económica sin trabas desde los mercados asiáticos.

Nuestro país no ha escapado a la tendencia de fortalecer su regulación interna, incrementando los agentes obligados y la transparencia en las operaciones financieras empresariales y estatales.

En Suecia cualquier persona puede tener acceso a la información sobre salarios en el sector privado, notificando a la persona investigada de quién es el interesado y cuál es el motivo.

En Eslovenia la Cámara de Comercio administra la información de las empresas y toda la información relativa a accionistas, propietarios, inversiones y capital disponible para todo el que demuestre un interés legitimo.

Al igual que los procesos de reforma en Alemania y Estados Unidos sobre transparencia institucional nuestros esfuerzos para aumentar la transparencia a nivel privado y público deben continuar. Una nación transparente y abierta al flujo de información es una nación mucho más sana y con mayores posibilidades de desarrollo.

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