Martes, 11 de diciembre, 2018 | 3:38 pm

Las consecuencias de esa decisión del PLD



La decisión del Partido de la Liberación Dominicana –PLD- de darle autonomía a sus legisladores frente a la ley de partidos, cuando esta vuelva a ser debatida en el Congreso, parecería una salida salomónica al tranque que la lucha interna ha provocado.

Pero esa decisión, tan poco común en ese partido, tiene alcances y consecuencias que van mucho más lejos.

Queda latente el peligro de que el Congreso sea convertido en un mercado de conciencias como ha ocurrido en otras ocasiones, en campo propicio para la compra y venta de votos y adhesiones y en ese caso, el grupo en el poder, por los recursos con que cuenta, tendría las de ganar.

Aquí hay experiencias lejanas y recientes de cómo conseguir una mayoría de votos de diputados y senadores cuando a cualquier presidente le ha hecho falta.

Si el Congreso aprueba una ley de partidos con primarias abiertas, le estaría franqueando las puertas a la reelección presidencial, porque el presidente Medina, que conserva aun un considerable nivel de aceptación y cuenta con la fuerza material y económica del Estado, se impondría como candidato del PLD, se consideraría legitimado y autorizado por la votación obtenida en esas primarias abiertas a buscar un nuevo mandato.

Esas cosas trascendentes gravitan alrededor de la decisión del Comité Político peledeísta. Hasta ahí y mucho más allá pueden llegar las consecuencias de esa resolución aparentemente inofensiva y salomónica.

Si los que se oponen a las primarias abiertas y su inevitable derivado, la reelección, se conforman con que dada la actual composición de las cámaras, los números no le alcanzan al presidente para hacer pasar sus propósitos, podrían llevarse sorpresas tan desagradables para ellos como las de la coyuntura electoral pasada.

Entonces, los números tampoco le cuadraban al presidente y en pocas horas todo cambió y en vez de faltarle votos de legisladores le sobraron para reformar la Constitución y reelegirse.

Aquí sí cabe sacar el debate del marco estricto de las reuniones del PLD y hacer una activa campaña de opinión contra las primarias abiertas que harían inútiles e innecesarios los partidos y contra el fin ulterior de esas primarias, la reelección y el continuismo.

Lo primero, por el efecto desorganizador y liquidacionista que arrojaría contra los partidos y lo último, por los riesgos a que se expondría la nación y porque la Constitución la prohíbe.

Rafael Chaljub Mejìa

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