Las calles del país



Hay tres impuestos fundamentales, entre otros, que entran en las arcas del Estado fruto del movimiento del parque vehicular.

El primero y muy cambiante, por concepto de la venta de combustibles en las estaciones de expendio.
El segundo y el tercero corresponden al pago de salida de la ciudad en las estaciones de peaje, y al importe para la expedición del marbete, proceso que se extiende hasta hoy, sin recargos por la transacción.

De acuerdo a informaciones de la Dirección General de Impuestos Internos, solo entre noviembre y diciembre de 2016 se recaudaron 3,500 millones de pesos más de lo estimado.

Dicho con otras palabras, los dueños de vehículos aportaron por tres vías diferentes parte de ese dinero; y si se cuantifica, la cifra resulta suficiente para tener las calles y carreteras del país en mejor estado: con calidad óptima para el rodaje, pero a la vez con buena iluminación.

Eso no sucede. Ante una simple auditoría visual quedan expuestos los problemas de las calles y avenidas de Santo Domingo.

Ya es hora de convertir los impuestos que se pagan a través de estos tres impuestos fundamentales en mejores servicios.

Servicios que incluyen asfaltado y trabajos de mantenimiento y vigilancia, señales y denominaciones claras, semáforos funcionando de manera coordinada y en secuencia lógica de un tramo a otro en importantes avenidas.

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