Miércoles, 17 de octubre, 2018 | 3:55 pm

Las AFP siguen siendo las grandes ganadoras del Sistema de Seguridad Social, según investigación

Las administradoras de fondos de pensiones obtienen sus ganancias prestándoles al pueblo dominicano su propio dinero, alcanzando un nivel récord en 2017

El estudio realizado por Matías Bosch Carcuro y Airon Fernández destaca las ganancias sustanciosas de las AFP, mientras se pronostican pensiones de miserias para los empleados.
El estudio realizado por Matías Bosch Carcuro y Airon Fernández destaca las ganancias sustanciosas de las AFP, mientras se pronostican pensiones de miserias para los empleados.


SANTO DOMINGO.-Mientras para la mayoría de los trabajadores se pronostican pensiones de miserias, los mayores beneficios de los fondos de pensiones que aportan tanto empleadores como empleados se quedan en los bolsillos de los dueños de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), que les prestan a la gente de su propio dinero y le cobran intereses.

Así lo revela un estudio realizado por la Fundación Juan Bosch, con motivo del Día Nacional de la Seguridad Social, que se cumplió el pasado miércoles 9 de mayo. Se trata de la investigación Radiografía del Sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) ¿Seguridad social o gran negocio? realizado por el cientista Matías Bosch Carcuro y el economista Airon Fernández, de la Fundación Juan Bosch.

Acerca de las ganancias de las AFP, Fernández y Bosch Carcuro, destacan que la mayor parte del dinero se está obteniendo de prestarle al pueblo dominicano su propio dinero, fundamentalmente a través de la deuda pública, y en base a esto el nivel de ganancia ha sobrepasado los USD$ 655, 000,000.00, es decir más de 31 mil millones de pesos.

Indica que la rentabilidad de estas empresas en 2017 fue más de seis veces mayor que la rentabilidad de los ahorros de los trabajadores, y en el caso de Scotia Crecer supera en más de 10 veces la rentabilidad de los ahorros de los cotizantes.

“Las utilidades de las AFP, sólo en 2017, llegaron a 4, 646, 650,439 pesos (cifra récord en el tiempo de existencia del sistema) y las utilidades acumuladas de 2004 a 2017 ascendieron a 31, 127, 154,834 pesos. Esto es 655, 485,159 dólares”, señalan los autores.

En relación a la cobertura, el estudio determina que si bien en los últimos años ha aumentado la afiliación (más de un 90% de afiliados en la formalidad), la proporción de personas que cotizan en el sistema de pensiones dominicano sólo alcanza el 49.6% de los afiliados, 1, 837,104 personas, y en el sistema de AFP solamente es un 47.6%, ascendente a 1, 657,712 personas. Así las cosas, la mayoría de los dominicanos siguen privados del derecho a la protección social una vez terminen su edad laboral.

Explican que esta baja densidad de cotizantes significa que hay un sector de los trabajadores que, si bien está registrado en el sistema, no cotiza regularmente, producto, entre otros factores, de la inestabilidad y precariedad laboral en la economía dominicana.

Ante ese panorama los investigadores reiteran las recomendaciones hechas en el estudio pasado apuntando, principalmente, a la instauración de un Sistema de Reparto de carácter público, universal y solidario, en el cual los fondos administrados garanticen pensiones dignas, y contribuyan a una matriz productiva más democratizada que genere más ahorro, más empleo y riqueza, en lugar de aportar ganancias parasitarias al sector de la intermediación financiera y a unos pocos grandes grupos económicos.

Explican que los fondos de pensiones no se deben seguir dedicando a la ganancia parasitaria ni especulativa, sino a fortalecer las pensiones y a la inversión productiva que aumente la rentabilidad de los fondos, incremente la productividad, la creación de riquezas y las oportunidades en la economía dominicana.

“Apoyamos un Sistema de Reparto Solidario, orientado a la protección social y no privatizado ni a merced de la sed de lucro financiero. Siendo así, una vez las personas aporten a dicho sistema podrían, solo si lo desean, depositar dinero en cuentas individuales. En ese escenario, las AFP y las cuentas individuales podrían seguir existiendo, pero sólo en un modo complementario y optativo, y bajo reglas del juego mucho más equilibradas que prioricen los derechos fundamentales y el bienestar del país”, concluyen.