La profesión de psicólogo forense



La función de Asesor legal es todavía una novedad en muestra Justicia, y los psicólogos forenses en la República Dominicana son en muchos aspectos “Consejeros” para el juez, para la Justicia.

La psicología forense está en abierta evolución dentro de una particular transición del sistema de administración justicia nacional. Hay que impulsarla todavía más.

El estudio de la psicología aplicada a la ley todavía está pendiente de ser concretado; no debemos permitir que los nuevos psicólogos forenses descuiden esta perspectiva.

Y no debemos descuidar la naturaleza de la psicología científica, aún no importe el particular ámbito de acción, que el medio judicial le permite.

Siento hoy un gran alivio de poderlo expresar así, en el otrora Congreso Caribeño de Psicología, organizado por la Fundación para el Desarrollo de la Psicología en el Caribe (Fundepsic), en la Biblioteca Pedro Mir, Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Primer punto de análisis de nuestra intervención es la carencia de psicólogos forenses en los momentos actuales; eso equivale por los años iniciales en que transformamos la Justicia, en la evolución de las ciencias psicológicas propias, y por el nivel de integración que hayan logrado los pocos profesionales-psicólogos que hayan tenido la suerte de una formación especial, o de estudios posgraduales.

En lo personal no he conversado con ninguno de ellos, y no sé quiénes son.

La psicología forense está recibiendo un duro golpe, mientras no se depuren los profesionales que son auxiliares “orgánicos” del Gobierno, ya que no se cuenta con una práctica privada en esta área de competencia. No debemos permitir que existan psicólogos forenses por nombramientos del Poder Ejecutivo, como está ocurriendo en el tiempo presente.

Un segundo punto importante es cómo convertir la psicología forense en un sistema de investigación, de manera que por el reticulado profesional de los institutos psicológicos, las personas en conflictos y en necesidad de Justicia reconozcan que la designación de psicólogos peritos garantice una justicia y un servicio profesional centrado en la resolución de esos conflictos, al estilo profesional de la psicología.

Deberá, entonces, pensarse en cuáles deben ser las actividades y organización en la psicología forense, su base legal, que permita que estos profesionales puedan ejercer su profesión de acuerdo a nuevos principios y regulaciones normativas.

Los psicólogos perfectamente pueden convertirse en funcionarios públicos y ejercer de manera privada. Está en juego un ejercicio como única ocupación, con asociación profesional, gremial, integrado a los litigios judiciales ,que es una de sus principales funciones.

Existen muchos problemas y dificultades en la aplicación de la psicología forense en el país; uno de estos problemas con que se enfrenta el profesional de la psicología forense es la existencia de lagunas respecto de su formación, el estudio de la organización judicial del Estado, la relación profesional en las agencias del gobierno, que hace que un forense sea quien logra una nombramiento, y donde los directivos orgánicos son políticos, sin dudas.

El psicólogo dominicano no es el adalid de los asuntos del Derecho, pero sí un auxiliar indispensable del Estado.

Los aspectos más cruciales sobre la formación del psicólogo forense, los cuales pueden lograrse en la República Dominicana, siempre que exista una buena voluntad y un sincero deseo que superar la situación, está generando un debate demandando una atención inmediata.

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