Viernes, 16 de noviembre, 2018 | 11:08 am

La mochila de Lucía



“Vuela está canción para ti Lucía, la más bella historia de amor que tuve y tendré”,
Joan Manuel Serrat

Confieso que me resulta muy difícil decir algo desagradable de cualquier persona que lleve por nombre Lucía, y no es por miedo a debutar como el primero en ir a prisión por difundir una información negativa sobre un precandidato, como tajante y abusivamente establece la recién parida Ley de Partidos. No. Tengo otras razones más poderosas que el miedo: el amor, la admiración y la gratitud.

En realidad adoro ese nombre. Lucía es el nombre de mi madre, que aunque ausente físicamente desde hace 14 años, aun vive y vivirá en mi corazón.

Mi hija, mi nieta y también varias sobrinas queridas llevan ese nombre. Si quiere tómelo usted como un prejuicio, pero las Lucía a mí me agradan, quizá sea cierto que Lucía significa “mujer que nació en el amanecer” y que –como dice Google- “la luz que emerge por la mañana es sinónimo de alegría, de prosperidad y esperanza”.

Yo hasta lo creo, porque como nací y me he criado rodeado de varias Lucía, preferiría siempre decir cosas bonitas sobre todas.

Sin embargo, mi responsabilidad social como periodista me obliga a decir algo desagradable sobre una dama que lleva ese nombre: Lucía Medina (Yomaira), hermana del Presidente de la República.

De acuerdo con un video que se ha hecho viral en las redes, esta señora, o alguien a su nombre (que es lo mismo, si ella no lo denuncia, enfrenta y sanciona) cogió quién sabe cuántas mochilas de las que gratuita y correctamente reparte el Ministerio de Educación entre los estudiantes de las escuelas públicas, les tapó el logo de esa cartera educativa y encima les colocó uno de la Fumudesju (Fundación de Mujeres para el Desarrollo de San Juan) que ella preside y que utiliza como plataforma para lograr sus aspiraciones de desplazar de la Senaduría por San Juan al no menos célebre Félix Bautista. Curiosamente, debajo del nombre de la fundación de Yomaira hay un eslogan que parece una amenaza: “Vamos por más”.

Dicen que la angurria no tiene límites, si no, ¿cómo se explica que esta diputada use recursos de Educación para promover sus aspiraciones? ¿Qué necesidad tenía de eso?

Será que le teme tanto a Félix Bautista, otro líder de barro que tras su paso por la Oisoe se refugió en el Senado (para así estar blindado, por si acaso). Por cierto, este senador –que ya figura entre los hombres más ricos del país- también tiene una fundación “para ayudar a los pobres”.

Tengo entendido que Lucía, que a diferencia de otros sanjuaneros y familiares del Presidente no se ha visto envuelta en escándalos, tiene una gran aceptación en su provincia. Por tanto asumo que no precisa de trampas para ganar adeptos, porque coger mochilas compradas con dinero de todos (incluidos los opositores a quienes ha de enfrentar) es un fraude.

Si ella quiere repartir útiles escolares que lo haga, pero con sus cuartos, no con dinero del Estado. Así no te luce Lucía.

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