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La Iglesia, corroída por escándalos de pedofilia

A nivel mundial parecería que la feligresía católica se está desplomando por los constantes escándalos de pedofilia en los cuales se han visto envueltos importantes líderes de esa congregación en diferentes países.

Sin embargo, el último informe del Vaticano ofrecido este año, arroja que entre 2015 y 2016, la cifra de feligreses pasó de 1, 285 millones a 1, 299 millones, unos 14 millones más, lo que, comparado con el crecimiento de la población mundial, que es muy superior a ese número, quizás el incremento no sea tan significativo.

Nuestro continente sigue siendo el líder mundial con la mayor cantidad de seguidores católicos, pese a que de este lado del mundo han ocurrido más escándalos de abusos sexuales y otras inconductas cometidas por sacerdotes, tanto de la alta cúpula como de la base eclesial.

Tan solo en los Estados Unidos, en los últimos días han salido a la luz escándalos aberrantes de más de 300 sacerdotes acusados de pedofilia en contra de menores durante años; el Vaticano ha tenido que suspender por el mismo delito, una dotación completa de sacerdotes en Chile, mientras que en Argentina no se han quedado atrás, y qué no decir de la República Dominicana, donde todos conocemos algunas de las barbaridades cometidas por líderes de la iglesia, incluyendo al desaparecido nuncio apostólico Józef  Wesolowski y el Padre Gil.

Esto solo por mencionar algunos casos que no son muy motivadores como para atraer seguidores ni mantener a gusto a muchos de los existentes. Hay que reconocer que el Papa Francisco se ha caracterizado por ser un líder preocupado, con voluntad y firmeza de enfrentar esas bochornosas malas prácticas que merman la confianza en la Iglesia Católica, una de las instituciones de mayor credibilidad mundial.

No podemos decir que esa situación es un reflejo de la sociedad, como decimos aquí con la Policía Nacional y la clase política, ya que esa no es la realidad.

Pero no solo los líderes de la iglesia católica son los protagonistas de esa negativa escena, también miembros de otras religiones se han visto involucrados en hechos depreciables como pornografía infantil, estafas y otros males.

En fin, la Iglesia Católica en su conjunto necesita mirarse a sí misma con ojos críticos, autoevaluarse y cuestionarse acerca de cómo están actuando sus líderes, y de cuál es el mensaje que está enviando a la feligresía, si es que quiere mantener su hegemonía.

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