Lunes, 20 de agosto, 2018 | 5:26 am

La guerra comercial y RD



Bajo el lema que le ayudó ganar las elecciones de su país, América Primero, el presidente norteamericano Donald Trump, recién inició una guerra comercial con la República Popular China al imponer tarifas aduaneras a exportaciones de ese país hacia Estados Unidos de Norteamérica por el equivalente a unos $34 mil millones.

La respuesta China fue imponer una cantidad similar de impuestos a exportaciones norteamericanas hacia ese país.

Estas acciones unilaterales a la espalda de la Organización Mundial del Comercio amenazan seriamente interrumpir el comercio global, al tiempo que constituyen un desafío al concepto del libre comercio que recibió tanto énfasis en las últimas dos décadas.

Al momento, la actitud entre ambos países es la de esperar a ver si habrá nuevas retaliaciones y como reaccionarán los consumidores de sus respectivos países.

La República Dominicana mientras tanto, rompió con su alianza tradicional con la República de Taiwán a cambio de lograr un simbólico asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y elevar las relaciones diplomáticas de China al máximo nivel, y con ello, tener acceso abierto al mercado chino, incluyendo la posibilidad de acceder a enormes financiamientos de obras públicas en el país a cargo de empresas chinas.

Nuestro gobierno le ha concedido tanta importancia a esta nueva relación diplomática que inclusive nuestra Presidencia tomó el inusual paso de crear una oficina especial para lidiar con el comercio entre China y nuestro país, marginando el rol tradicional que se reservaba para la Cancillería.

Sin embargo, al mismo tiempo el sector agrícola oficial pregona sus iniciativas para lanzar una posible renegociación del acuerdo de libre comercio con Centroamérica y Norteamérica.

Esta iniciativa bien pudiese verse perjudicada si a la vez nos viéramos atrapados en la guerra comercial que actualmente liberan las dos naciones más poderosas del globo. Por ello debemos andar con pasos firmes pero sutiles para no vernos atrapados entre el gigante oso panda y la veloz águila calva del norte.

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