Martes, 11 de diciembre, 2018 | 6:29 am

La distracción como elemento de confusión



Tradicionalmente el gobierno de Danilo Medina ha usado la distracción como un elemento para lograr confundir, dispersar y desmontar o replegar al movimiento social y popular. Su principal estrategia es colocar uno o varios temas de su interés particular en la agenda nacional.

Para lograr dicho cometido tiene a sus disposición toda una estructura gubernamental y comunicacional que, engrasada con el presupuesto nacional, coloca o desmonta temas según sus intereses personales.

A partir del 22 de enero del 2017 luego de las potentes movilizaciones realizadas por el movimiento Marcha Verde, las cuales arrinconaron al gobierno de Danilo Medina, el oficialismo buscó, por todas las vías posibles, elementos o temas que lograran bajar la subjetividad del pueblo que se movilizaba. Para tales fines se creó un plan desde el Palacio Nacional que incluía: difamar a los principales dirigentes, investigar sus vidas privadas, repremir selectivamente y elaborar acusaciones falsas.

El 13 de mayo del 2017 acusaron a varios activictas sociales de intentar colocar una bomba en la Procuraduría para generar controversia. Removieron el tema de la inmigración haitiana. trajeron a escena la aspiración a la presidencia del nieto del dictador Rafael Leónidas Truijillo y la aprobación de la concesión para la explotación de la mina de oro en Hondo Valle, entre otros.

Estos últimos elementos solos y/o combinados, son los que les han salvado hasta el momento.

La explotación de la mina de oro en San Juan

El Ministerio de Energía y Minas aprobó la concesión para la explotación de la mina de oro en Hondo Valle, ubicada en la Cordillera Central, al Norte de la provincia de San Juan, pero las movilizaciones contra la explotación de estos yacimientos cuentan con el respaldo de la mayoría de la población sanjuanera y de zonas aledañas, incluido, un senador que se ha enriquecido asquerosamente y que nunca se ha involucrado en la defensa del medio ambiente ni en San Juan, ni en ninguna otra parte del país.

También cuenta con el apoyo de la hermana del presidente, Lucía Medina. La única forma posible de que la misma hermana del primer mandatario diga públicamente que no respalda la explotación de esta mina, es que conozca de antemano las intenciones del presidente. Lo cual quiere decir que Medina lanzó una bola de humo para distraer y luego presentarse como el gran defensor del medio ambiente y decir que la explotación no va.

El caso Ranfis Domínguez Trujillo

La aspiracion presidencial del nieto del dictador ha desatado un avispero en en país, pero la Ley 5880, del 3 de mayo de 1962, establece que no se puede ni alabar ni exaltar el trujillismo.

El señor Rafael Leónidas Trujillo Martínez (Ramfis) nació en Estados Unidos, por lo que posee la nacionalidad estadounidense. Y los dominicanos que adopten otra nacionalidad solo podrán aspirar a la presidencia y vicepresidencia de la República si renunciaren a la nacionalidad adquirida con diez años de anticipación a la elección y residieren en el país durante los diez años previos al cargo.

Por lo visto, la única posibilidad de que el nieto del asesino y dictador pueda ser candidato a la presidencia, es con una modificación de la constitución. Quién auspiciará y abrirá las puertas cerradas para que Ramfis pueda ser candidato? En síntesis, Ramfis no será candidato presidencial, eso es solo un invento que ayuda a Danilo.

El manido tema haitiano

El tema de la inmigración haitiana fue el principal seleccionado para ser reintroducido y apuntalado y lograr con esto que se olvide la creciente lucha que se venía llevando a cabo contra la corrupción e impunidad, expresada principalmente contra la empresa mafiosa Odebrecth acusada de sobornos, sobrevaluaciones y financiacion ilegal de campaña.

Hoy los pseudos patriotas y nacionalistas pretenden parapetarse con un falso sentido de amor a la patria, que no es más que el peor de los sentimientos xenófobos; el racismo, que es una segregación o discriminación solo por el color de la piel.

Haití no tiene ni ejército ni fuerzas armadas, por lo cual, la mal llamada invasión es solo un mito y una leyenda urbana. Da mucha pena que hasta algunos “progresistas” se dejen embobar y se conviertan en tontos útiles de las élites políticas y económicas cuando arremeten contra los haitianos. Las migraciones son tan viejas como la humanidad, y se emigra por razones económicas, laborales, políticas, de estudio, de amor, etc.

La única salida que presenta el gobierno es deportar, mientras los guardias lo dejan pasar de nuevo por una buena suma económica. El gobierno nunca ha tomado en serio adoptar medidas reales que garanticen la seguridad de la frontera dominicana pues el mismo se beneficia del negocio y el desorden que impera allí.

Las élites económicas y políticas se benefician de la crisis fronterisa, que ellos mismos generan, pues ellos traen la mano de obra barata haitiana y el gobierno engendra y promueve el desorden en la frontera dominico haitiana.

La recién campaña nacionalista no es más que uno, de tres elementos, que sirven de distracción perfecta para que el gobierno supere la gran presión de calle que se venía desarrollando por derrotar la corrupción y la impunidad.

Quienes nos cobijamos bajo las ideas progresistas y revolucionarias no debemos caer en la trampa del gobierno y distraer nuestra atención en estos temas, pues esa es la estrategia gubernamental. Eso no quiere decir, que abandonemos la lucha por la no explotación de la mina de San juan, pues este gobierno esta ahogado económicamente, y si bajamos totalmente la guardia podría explotar el oro, aunque destruyan las tierras productivas y media población de san juan se enfermen o mueran.

Llamo al pueblo a no dejarse distraer, ni confundir pues, este año será de lucha cívica, democrática y de masas, pero, sobre todo de luchas en las calles, de acción directa.

Las organizaciones sociales y los pobladores serán quienes decidan en las comunidades sus propios métodos y serán ellos los protagonistas. Ahora es que comienza la verdadera lucha.

Gabriel Sánchez.

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