Sábado, 15 de diciembre, 2018 | 3:55 pm

La democracia de audiencia y la personalización del voto



En el 1998 Bernard Manin publicó una obra titulada “Los principios del gobierno representativo”, en la cual apareció por primera vez el término “democracia de audiencias”, como principal explicación del politólogo francés a la personalización de la opción electoral y con esta la personalización del poder¸ pues los electores -en ese momento- cada vez más asistían a las urnas a votarle a la persona en vez de al partido o al programa de gobierno.

Manin planteaba que esta personalización estaba desplazando a la figura del partido político del Top Of Mind del elector, pero si reconocía que “Los partidos siguen desempeñando un papel fundamental. Proporcionan recursos cruciales tales como las redes de contactos e influencias, la capacidad para la recolección de fondos y el trabajo voluntario de los militantes, pero tienden a convertirse en instrumentos al servicio del líder”.

Es decir, de acuerdo con su planteamiento, aplicado a la República Dominicana, ya no se trataba del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), sino de Leonel Fernández; del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), ahora Peña Gómez, tampoco se hablaba del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), este era Joaquín Balaguer.

Aunque en el año de la formulación de este planteamiento la política no sabía de las redes sociales como hoy las conocemos, él atribuía, en parte, este fenómeno a la ruptura del monopolio que mantenían los partidos políticos como único canal o ente mediador entre el político y el elector. Lo que disolvió parcialmente esta relación, a juicio del politólogo, fue la radio y la televisión, medios a través de los cuales los candidatos podían volverse a comunicar directamente con sus circunscripciones sin la mediación de la red del partido.

La revolución de las tecnologías de la comunicación transformó el sistema político: puso en un segundo plano al activista y hombre de partido y dio paso a aquellos que los medios dieron especial realce e individualismo, pues ya los candidatos exitosos no son los notables locales, sino los que calificaríamos de “personajes mediáticos”, personas que tienen un mejor dominio de las técnicas de la comunicación mediática que otras.

Sin embargo, con la democratización de la internet y los nuevos medios de comunicación la imagen de los partidos se ha hecho más tenue, todos los políticos parecen líderes y la democracia de masas ha sido totalmente desplazada por la revolución de la tecnología de la información y la comunicación que ahora ha empoderado a la ciudadanía, la cual ha demostrado que sabe como hacerse sentir y como mover los cimientos del poder político para dar origen a un nuevo modelo de sistema democrático, más allá de las audiencias y las burbujas creadas en esta.

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