Sábado, 22 de septiembre, 2018 | 3:45 pm

La democracia, antropológicamente necesaria



Nuestra capacidad de almacenar cantidades de información, cultivarla y acumularla para ser utilizada por billones de personas, es la razón por la que nuestra especie ha sido exitosa en reproducirse rápidamente en los últimos milenios, en todos los continentes.

Como ello hemos podido influir en el medio ambiente, generar riquezas, desarrollar instituciones sociales, controlar espacios terrestres, marítimos y aéreos, transportar mercancías y personas, crear ciudades, aumentar nuestro entendimiento del universo y sus leyes, trabajar con flexibilidad en grupos sociales y transferir ese conocimiento de generación en generación.

Eric Kandel –Nobel de Economía, 2000- llama a esto evolución cultural, forma de adaptación no biológica que nos permite aprender colectivamente y ampliar nuestros conocimientos sobre la naturaleza, nosotros mismos y las instituciones creadas por nosotros.

Pero tenemos que promover la diversidad de personas e ideas. Las sociedades actuales no son tan homogéneas internamente ni muy diferentes entre ellas.

La religión y la ideología política de izquierda, centro o derecha, pueden determinar aspectos culturales y parámetros de comportamientos sociales diversos, pero en términos prácticos los humanos no somos extraños uno del otro.

El individuo crea su propio mundo. Estas son las lecciones de las historias y mitos desde los comienzos de la civilización hace más de 10,000 años.

La individualización de los seres en sociedad es su finalidad y lo que da sentido a la vida es lo que hace a un individuo una unidad única e indivisible, una persona completa que pueda aportar a la sociedad (Carl Jung).

La identidad de tu grupo no es tu característica principal. Ese es el gran descubrimiento de las sociedades del oeste.

Es por eso que occidente ha tenido razón, y su desarrollo económico e institucional lo ha demostrado. Fuimos los que nos dimos cuenta que es el individuo el soberano, y es en esa medida en que podemos seguir construyendo sociedades prósperas, y pacíficas.

Eso era algo imposible de entender para muchas sociedades de oriente. Es increíble que lo hayamos logrado. Y es la clave de todo lo que hemos hecho bien hasta ahora (Jordan Peterson).

Si antropológicamente nuestra riqueza es la identidad personal, estamos llamados a convivir pacífica y productivamente en la diversidad, por lo que la democracia es antropológicamente necesaria.

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