Juventud y mujeres al margen



Hablar de mujeres y de juventud en la política dominicana es para muchos sinónimo de inexperiencia e ineficiencia, porque todavía el tradicionalismo imperante se resiste a aceptar que los tiempos han cambiado.

Por eso vemos como la población joven, hombres y mujeres, ha sido relegada, porque los llamados viejos robles siguen dominando en todo, a pesar de que este es un país joven, que si bien tiene la juventud que cargar con la culpa de casi todos los males sociales, también hay que reconocer su avance y su empeño por lograr avanzar.

Las mujeres han tenido una evolución hacia el desarrollo tan notable que les ha permitido saltar del anonimato hasta la Vicepresidencia de la República, a base de méritos, preparación y capacidad.

Sin embargo, todavía tienen que andar reclamando espacios como si se tratara de un favor, incluso, tenemos una ley que establece una cuota de 33 por ciento de las candidaturas para las féminas en tiempo de elecciones y otra cuota para la juventud, cuando lo ideal sería que pudieran ir a una competencia con las mismas condiciones que los “papaupas de la matica”.

Y aunque no tienen ni han tenido una participación masiva en el tren gubernamental, han sabido manejarse muy bien en cuanto a desempeño, transparencia y ética se refiere. No tenemos que hacer mucho esfuerzo para demostrarlo.

Solo basta una mirada a los casos de corrupción en la administración pública de todos los tiempos y son pocas las mujeres y los jóvenes involucrados.

¿ O cuántos, mujeres y jóvenes, están presos por el caso Odebrecht, cuántos están siendo cuestionados por los sobornos de los aviones Tucano, la Oisoe, el CEA o por vender barrios con todo y su gente, caso Corde?

Obviamente, el machismo y la resistencia al cambio todavía hacen creer a muchos que este país no está preparado para ser gobernado por una mujer ni por gente joven, lo que considero es un absurdo que con el paso de los años cada vez tiene menos fundamento, ya que estos dos segmentos de la población se han encargado de desmentirlo.

¿Cómo saber que alguien no tiene condiciones para desempeñar una posición cuando no se le ha dado la oportunidad de demostrar que sí puede? Es cierto que la experiencia no se improvisa, pero muchas veces esa experiencia se queda estática…

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