Sábado, 20 de octubre, 2018 | 5:26 am

José Reyes es el jugador más serio que he conocido en béisbol



En los últimos días he escuchado bastante al dominicano José Reyes referirse a su posible retiro de las Grandes Ligas.

Realmente, sus números han declinado, pero ha demostrado ser un gran jugador, siendo esa la principal razón por la que ha permanecido en las Mayores por 16 años.

A propósito de Reyes aprovecharé para compartir una anécdota de José con los Gigantes del Cibao en la temporada 2004-05, última vez que jugó en el país.

En ese año conocí a José, por cierto fue mi primer año con los Gigantes del Cibao, y desde entonces se ganó mi respeto por varias acciones que hizo y que solo lo he visto hacerlas a él.

Recuerdo que todas las mañanas, sin importar a la hora que llegara el equipo de jugar en la ruta, él y Nelson Cruz eran los únicos que se iban a entrenar a diario a un pequeño gimnasio, sin muchas comodidades, que había en el hotel Las Caobas, de San Francisco de Macorís.

La acción más notable la hizo cuando fue nombrado Omar Minaya como gerente general de los Mets en 2004, y aprovechó para venir al país junto al dirigente Willie Randolph a reunirse con él, Pedro Martínez, Fernando Martínez, quien en ese momento era el gran prospecto de la organización, y otros jugadores, así como a evaluar el material con que contaba el equipo.

Recuerdo que a través del escucha Eddy Toledo, quien era el principal representante de los Mets en el país, mandaron a buscar a José para que viniera al complejo que funcionaba en Nigua, en ese entonces era de Mélido Pérez, y este de manera muy responsable le dijo que no, porque si se iba para allá no iba a poder realizar sus rutinas preparatorias para jugar, y no iba acompañar a los Gigantes del Cibao que en ese momento buscaban un puesto en la clasificación.

Muy pocos jugadores dominicanos se atreven ha realizar esa acción de valentía y honestidad.

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