Viernes, 21 de septiembre, 2018 | 11:40 am

Indignados, Uníos



Si Carlos Marx estuviera vivo y le fuera preciso lanzar otro manifiesto es probable que en vez de exclamar “proletarios Uníos”, diría “indignados uníos”.

En la actualidad son numerosas las causas que mantienen a una vasta proporción de la población mundial en estado de indignación.

El escritor francés Stephane Hessel en el 2011 llamó a los jóvenes a “desperezarse” y a cambiar la indiferencia por una indignación activa. Un poco más reciente, en el 2015, el papa Francisco ha llamado a los jóvenes a “hacer líos” bien organizados. Y es que para la indignación activa y el hacer líos no faltan razones.

En nuestro país son sobrados los motivos para la indignación, siendo el “Movimiento Verde” el que de una manera más plural, nacional y duradera ha encarnado la indignación, principalmente en torno al serio mal de la corrupción y por el fin de la impunidad.

La portentosa movilización verde del “millón”, de inicio de semana y de la que la sociedad dominicana ha sido testigo, tiene nulo o escaso precedente en nuestra historia. Esta movilización, así como las grandiosas marchas anteriores, deberían servir de llamado efectivo a los que gobiernan o mal gobiernan el país.

Hasta ahora no ha ocurrido así. Prueba de ello es el comportamiento de la Procuraduría General de la República frente al caso Odebrecht.

Su conducta ha sido proteger a los inculpados mayores, “archivar” expedientes, por conveniencias políticas, de personas inicialmente encartadas, y hacer caso omiso a las reclamaciones de incluir el caso de las sobrevaluaciones. La burla ha sido tal que en la actualidad se siguen produciendo actos de corrupción, algunos de los cuales se han hecho del dominio público por circunstancias inmanejables para el gobierno.

Esta conducta oficial no puede llevar a nadie a ser descreídos de los procedimientos de luchas pacíficas y populares, ni llevar a nuestros jóvenes a hacerse partidarios de la “anti-política”.

Por el contrario, esta situación plantea: 1) Que se impone persistir. 2) Entender que por encima de lo realizado se precisa ampliar los esfuerzos y la integración. 3) Que es imperioso que mediante acciones novedosas, firmes y audaces se exprese la voluntad de luchar hasta ver conseguidos los propósitos. 4) Que es indispensable incrementar la conciencia a fines de lograr la incorporación de nuevos indignados verdes, y 5) Que es obligatorio alcanzar el apoyo dinámico de la mayor cantidad de fuerzas y sectores, para con este respaldo tumbar el pulso a un gobierno que no quiere ni puede entender.

“Marcha Verde” es una fórmula cívica que ahorra al país tributos de sangre, preservémosla pues y defendámosla. Defendámosla asegurando la unidad de todos los indignados verdes.

Publicidad